¡Navidad, dulce Navidad!

¡Navidad, dulce Navidad!,

¡Navidad, dulce Navidad!

¡Navidad, dulce Navidad!, almendra molida corrompiendo el pensamiento; jijona omnipresente, azafate de lustre brillo y pulcramente olvidadizo en todas las mesas, excepto de los que se ahogan entre el Mediterráneo y una mejor vida, ADN de segundo, de tercer mundo…, suplicando un aguinaldo que nunca tendrán.   Navidad, Navidad, hoy es Navidad, arde la candela en el brasero de abuelos ajados por la soledad y desahuciados, expeditos de hogares que alimentan tiburones bancarios, reclamando lo suyo, mas es el esfuerzo de arriesgar por la inclusión.

Navidad, Navidad, hoy es Navidad con campanas este día hay que festejar, gentío corriendo por Gran Vía, trampas de asfalto donde perder la identidad tras escaparates de grandes marcas, Loewe en un “solo” escogido, Prada y sus zapatos sobre un aguijón que picotea la Visa Oro, quizás  la Platino si eres más privilegiado; Burberry con sus abrigos encuadrados en la cabeza; Armani en un “si” de que tú puedes aseverar su perfume… Tiendas de “low cost” para  acólitos y fieles deudores del IPC, arrendatarios de una paga extra escuálida en la cuenta corriente. Almizcle de seres acarreando bolsas de regalos que arruinan enero, tropezando sin mirarse a los ojos mientras exhiben su gloria en Instagram.

Navidad, Navidad porque ya nació ayer noche, Nochebuena, el niñito Dios, cuyo nombre se mancha de sangre en genocidios ocultos en imágenes de televisión, buscando la paz en callar lenguas ensartadas en el garrote vil de normas elevadas al altar de supremas. Navidad, dulce Navidad bolas de colores, refulgiendo diversidad cegadoras en el árbol de los deseos enchufado a corrientes y modas donde colgar etiquetas. Será que los atrapasueños saben de todos los fracasos amarrados en hilos que se rompen en la sinrazón. Brindis y polvorones ahogando las penas, gargantas asfixiadas por la mediocridad de vidas insulsas en tanta cotidianidad que ya no saben ni hablar. Restos hechos añicos entre los pulgares que accionan dispositivos donde los amigos se cuentan por millones fingiendo que se conocen.

Navidad, Navidad, hoy es Navidad con campanas este día hay que festejar por si mañana hay que correr detrás del pasado, el que maldito se olvida en cualquier esquina para clavarse en la cruz de los desengaños. Echar de menos, amores perdidos bajo sábanas de poliéster heladas como el Ártico en un pestañeo. Amores escondidos, paralelos con otras vidas sin converger en asumir compromisos. Amores de siempre con testigos y vestido de cola, promesa de fidelidad eterna pisoteada por el derroche de “te quiero” derramado por la boca. Amores constantes en el desamor e inconstantes con el apego…

Pastores que a Belén queréis pronto llegar seguid aquella estrella que allí os guiará apagada sobre la arena barrida por el cambio climático, emblema que presume y adorna muros y marquesinas, de frases y manifiestos que desembocan en mares de plástico y en el humo que se respira. Estrella de cinco puntas calcinada de tanto usarla, por ideologías omnipresentes que en su intransigencia elevan su VOX en el diccionario. Estrella marchita por argucias que desentonan con el beneplácito de unos pocos. Estrella fugaz que cae para morir en la improvisación, mientras el rebaño sigue al pastor de falsos modales, concluyendo en el matadero.

Incienso y mirra turrón y mazapán para alegrar al niño nacido en el portal, de una casa arrasada por el enemigo que osa reírse del maltrato a los bien nacidos y, aquellas que no saben responder a su agresión. Abuso y violación, deshonra y profanación, sacrilegio y transgresión, de cuerpos inocentes y almas indulgentes con tanta maldad.

Navidad, dulce Navidad, momento para recordar los que se fueron, tiempo para ignorar los que besan como Judas y abofetean la otra mejilla; de aquellos que reniegan de nuevos amaneceres y de salvadores de seres muertos.

Navidad, dulce Navidad, purpurina que duele, confeti lloviendo sobre la calma, redoble de campanas tañendo la tristeza, números sin premio en la tolva de la desilusión, camellos sin joroba y Reyes Magos confundidos con una tarjeta de crédito, sin más saldo que el pecado de la desolación; esperanza colapsada en papel de regalo…

Navidad, Navidad, hoy es Navidad y yo a pesar de todo creo en la Humanidad, en los buenos deseos y en la Paz.

4 Comentarios

  1. Tambien en estas fiestas nos une el escepticismo, un recelo adquirido a base de pantallazos, que pretenden arrancarnos de nuestra propia encarnadura. Para mi la fiesta es el abrazo que te envío, libre de publicidad en idiomas desconocidos.

    • Echo de menos esos abrazos que te estrujan y te confortan. Te colman de paz y tranquilidad.
      Yo te abrazo mi querido Alberto alejada de tópicos y retórica con mi modesta envergadura pero con todo el cariño que ocupa mi corazón. Felices Fiestas.

    • Eso se espera, su vuelta y un abrazo. Felices Fiestas.

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