Improvisaciones, #reflexion #pensamientos #relato

Improvisaciones, #reflexion #pensamientos #relato

Improvisa el reloj en los acordes del minutero, para componer una aventura que no desacierte a deshoras, con todas las dudas que brotan del corazón. Palpita impetuoso, una locomotora de vapor que arrastra con más tesón que eficiencia, queriendo alcanzar al segundero que le observa desde la esfera solitaria de un brazo donde las transparencias nunca llegan tarde al lugar de encuentro con los sentires. Improviso cada mañana cuando los pies tocan el suelo en la hoja Excel de mis devaneos, los devengos a los que no llego, —por mucho que amplíe columnas—, acabo enclaustrada entre celdas de saldo cero. El rictus reinventa una sonrisa que no está en la cabeza, tan sólo es un tatuaje cincelado a golpe de maza y martillo, tragándome la melancolía de tanta memoria que me desvela durmiendo sola. Los dientes desentonan con los intereses de demora que reclaman los objetivos nunca alcanzados. Expectativas que explotan por el aire en millones de fragmentos balísticos de amores que como la pólvora fulminan el antes y el después. En los restos que se salvan excusando tanto despropósito, reposa toda la melancolía que enfría los sentidos. Como quién no quiere la cosa,, los sueños improvisados, esos, repentinos que aparecen en cualquier parte desde el ala de una mariposa a la brizna de una sonrisa que desde lejos acaricia lentamente la comisura de los labios; desobedecen al instinto animal de sobrevivir entre propinas usurpadas en una alcancía tan vacía como las soledades de los inviernos. En este desorden de improvisaciones, de desacuerdos entre la imaginación y la más de las realistas de las realidades, esas que te abofetean la cara para que espabiles de inmediato con lo que tienes por delante. Verdades a medias entre la luz de una noche de verano y los días que se hielan en el congelador de los inviernos olvidados, cuando para entrar en calor se requerían los abrazos de los demás pues el brasero de la mesa camilla, solo quemaba las zapatillas de estar por casa. Con todas estas ansías perladas en la frente, los poemas de amor entrar en conflicto con la oscuridad de tanta soledad que interpreta como quiere las ideas suicidas de las palabras con el cursor del Pc. Pensamientos programados a base de los golpes que te da la vida, escondiéndose en el fondo del corazón, donde los enemigos se disputan por ser el primero de ganar la partida en esto del ajedrez donde la reina más negra que el tiznón se mueve de delante hacía atrás intentando salvar la vida en una última exhalación. La inspiración dobla mis esquinas en el intento de ser uno más de los libros de bolsillo abandonado por los complejos de no ser más que poesía recreada en el dolor de su existir. Y como no quiere la cosa, el reloj, cada vez más despacio, se detiene en cualquier intento de resumir un día donde las improvisaciones no saben nadar, ahogando mis silencios en la muñeca de la mano. Cualquier analogía con el movimiento exacto del calendario es pura ficción, pues cada uno va por su lado, en direcciones tan divergentes como del amor al odio.

En esas estoy, en improvisar cada momento qué de puntillas, se cuela por el quicio de la puerta que, a veces se abre en mi sensatez para interpretar las intrusiones a tanta condescendencia. Es la imprudencia de quién se salta las normas de su propio horizonte.