Promesa y perdón

Blog literario, la escribiente

Promesa y perdón, pensamientos, reflexión. Imagen by petalier vía Tumblr

 

Me pregunto si Dios te envía al infierno por romper promesas que un día se juraron por ser tan verdad como estas palabras escritas y angulosas por lo que esconden entre sus líneas. Resignada a pensar que el perdón no puede ser nunca olvido, pero si arrepentimiento. Lo cierto que no es más que, un remolino de emociones donde comulgan entre ellas la rabia de morderse la lengua; una punzada que te desarma el corazón en el dolor que quiebra la sonrisa; esa tristeza que se confunde con la niebla de un día de otoño, cuando la hojarasca te cubre el frío del alma en añoranzas y mentiras. Nudos de traiciones que te enredan la cabeza en mala conciencia, confundiendo los sueños en pesadillas imposibles de resolver. Es un veneno que te corre por el cuerpo cuando eres tú el que ofendes y en tus manos el incumplir lo prometido no se encuentra. Un intrincado de adversidades y malaventuras se hacen cómplices para ganarte la partida con la suerte como contrariedad, y ante tantas malas artes, cuando el chantaje corrosivo en tu sangre y amargo como la hiel; agresivo en la caída de los párpados y violentando tus entrañas, domina la voluntad de reparar los cristales rotos que una vez con la fuerza de la ira quebraste, para recomponerlos a pedacitos. Te das cuentas que, nada es más inalcanzable que adherir con una cola lo suficientemente resistente los añicos de un juramento que, se llevó el viento como el humo del cigarro que espera sobre un cenicero de colillas consumidas por la desesperación de querer más. La angustia se hace fiel compañera, una amante que no puedes rechazar, pues no te queda nada más quién te abrace en las noches cuando quieres volver a encogerte en el vientre de tu madre en el consuelo de su compasión. Es entonces, cuando la oscuridad no es solo un calificativo para el miedo persuasivo e hipnótico que te ordena «duerme», con la experiencia como sabiduría de que, no es más que una trampa en la que caes para arrastrarte a su venganza. Las pesadillas se muestran con la crueldad de su fantasía más tenebrosa, un amante ofendido acuchilla tu mente en una herida profunda, llena de recónditos vacíos donde la sangre corre en el caudal de un río sin poder coagular. Y él tocado, pero no hundido, no comprende todos esos rincones míos, donde alguna mierda se acumula anclada al dolor de no ser perfecta. Sabe que me ganará esta partida donde la reina de sus deseos es jaque mate para morir cerrando un círculo del que no puedo salir. Entonces titubeo entre los túneles negros sin fin, atrayéndome a sus adentros donde las amenazas me esperan para que la lección sea aprendida. Y una lágrima se deshace en la cuenta de mi vida sin saber, si el resentido es la consciencia de que su daño nunca reparará mi ofensa o, quizás es la inconsciencia de abrirme la boca en un «lo siento» que siento de verdad. Los monstruos ya se adueñan de mí, y con sus fauces me roban lo poco que me queda, el arrepentimiento de lo que sucede. Un charco de sangre no es la solución, pero allí se quedan mis apegos y el amor del que todo nació.

Me pregunto si puedo pedir perdón a Dios con la fe de que algún día mis desaires sean nada más que, una ráfaga de viento llevándose mis ofensas a un desierto de arena blanca y pura como la penitencia de mi mente, alejada de falsedades y errores, donde el sol caliente mis recuerdos y me libere de la aflicción que siento

Entonces una oración será disculpa.

Y volveré a caminar.

 

 

2 Comentarios

  1. Creo que no debe atormetar la rotura de un juramento, al fin y al cabo no es más que una sujeción sin ninguna elasticidad y fragil por tanto y las personas somos o debemos ser dinamicos y necesitados de que los elementos que nos rodean sigan ese dinamismo. Lo contrario es encerrarnos en la carcel que nosotros mismos construimos. En cuanto a la forma de expresarte insuperable, como acostumbras.

    • El problema es quizás, que estamos más pendientes de lo que opinan los demás, cuando ultrajas un compromiso. En mi caso, tal vez por esa educación no sé si cristiana o más que te constriñe la conciencia; quebrantar un compromiso me impide dormir.
      Millones de gracias.

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