A veces

Blog literario, poesía, la escribiente

A veces, pensamientos

A veces, la resaca de los sueños circundan los cóncavos de unos ojos atravesados por el desvelo que tanto cansa. Es entonces cuando se deterioran las fotografías alojadas sobre mi mesita y, en blanco y negro piden disculpas por no poner color a la vida. A veces, el cuarteado del tiempo y el trasnochado de los recuerdos las tiñen de un apático e insulso rastro, adán de momentos arrepentidos.

A veces, la lluvia se alía con el sofá donde se hunde un hueco que se abre en una brecha con el desamor. Juntos hacen una llamada a eso, que se dice ser cómplice de la melancolía, la tristeza, que se estira para dormir y no despertar. Otra forma de morir cerca de la soledad y lejos, lejos de ti. Es entonces, cuando no sé si quiero huir de ti o, contigo. Sin más bordeo la locura y se tensan los sentimientos en una cuerda a punto de romper. Y apareces pidiendo perdón, y el hueco del sofá se despierta en un charco de suspiros.

A veces, las golondrinas no vuelven, desterradas se exilian de la poesía, un país que no es más maravillas que un hotel de extraños, azorados por la imperfección de la inspiración. Es entonces, que el azar se abre paso encolerizado con manotazos a derecha, manotazos a izquierda poniendo orden a tanto caos. Repatria los versos al lugar de donde partieron, líneas ya escritas esbozando la vida. Las hojas caducas, arrugadas se reprimen de gritar, quedándose en la papelera donde permanecen los perdedores.

A veces, escucho tus homilías con oídos taponados por la insensatez de no saber si eres mi dios o nada más que uno que pasa por aquí. Tus sermones se distancian de mis plegarías, mientras clamas en un desierto estéril y yerto de sumisión. La ira arde en ti y es, entonces que me acallas con una bocanada de humo infectado de hiel. Hereje de tus manos, me quemas en la hoguera de tu vanidad.

A veces, lleno de notas desperdigadas mi habitación. Notas de letra redundante por querer saber; gótica, embastada con hilo fino suspendido en un universo de ideas libres que respiran por si mismas, sin artificios ni artilugios. Notas caladas por el calor de un cuerpo que yace sobre mi cama; notas inundadas por el arrebato de amar con las entrañas. A veces, dejo una nota sobre el cristal del espejo, es la ilusión refractada que me recuerda que no soy yo la que refleja. Es entonces, cuando se acerca la primavera y el dolor ya no corre por mis venas.

A veces saco la bandera blanca por no perder la partida y no morir en el intento de equivocarme cuando digo te quiero o adiós.

 

6 Comentarios

  1. Creo que aciertas de nuevo, todos tenemos nuestros “a veces” y si hacemos una sincera introspección hemos de admitirlo. De lo contrario estamos muertos. Me sigues teniendo entre tus fans. Un gran abrazo Dolors.

    • Lo que me dices es mi mayor satisfacción. Cada vez que escribo temo no estar a la altura. Muchas gracias, Alberto.

  2. Unas líneas llenas de amor y desamor. Ternura y melancolía en este bello pero nostálgico otoño. Como es costumbre en ti, buena y profunda escritura cargada de sentimiento. Un beso grande.

    • Muchas gracias, Fernando tus palabras me alientan. Un abrazo

Deja un comentario

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 11.352 suscriptores

Categorías

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: