Mi respuesta

Blog literario, la escribiente

Mi respuesta, relato

La aspiración de creer en el amor verdadero se ha convertido en ese desafío que quiebra mis dedos. Se retuercen entre las mantas queriendo atrapar eso qué entre sueños, se reducen a fotogramas de revistas. Eso pensé, la primera vez que te vi, un encuentro inesperado de personas solitarias desenfocadas por el sol de un estío cualquiera. Desamparados andábamos, que las palabras se redujeron al silencio de los besos. Mas, la fascinación de tus ojos pequeños provocó todo lo demás. Guardé aquellos instantes en el milagro de un déjà vu y aunque supe, desde tu adiós en el umbral de la puerta de acceso a la fantasía, que sería un cuento de final agridulce; aposté por llevarte en mis pupilas lejos de las palabras imposibles de pronunciar.

Te convertiste en mi utopía, un amor platónico desatado en la nostalgia de no tenerte. Los imposibles se quieren con desaliento e insistencia; fustigando la conciencia y reprimiendo el genio de no poder ser como tú quieres que sea. No soy de rasga y toma; ni una diva con tacones de agujas ni vestidos marcando las curvas escondidas por los años. Nada más soy una mujer cualquiera de esas que te encuentras en la rutina del tren o detrás de un mostrador sin más escaparate que la amabilidad. Una sonrisa que se bifurca entre el consuelo de poder tenerte y el dolor, que sea nada más por un momento. Los ojos chisporrotean tristeza de tanto soñar lo que no pudo ser; las pupilas, desiertas de tu compañía cosen las palabras que escribes en mensajes de aquí y de allá; buenos deseos de buenos amigos.

Los consejos son para seguirlos, los avisos son verdades para cumplir, y si creer que estás por encima de ellos te da potestad de ser superior; el error será la respuesta. Así fue lo que me dijiste; no cabe el amor cuando la botella está llena o tiene tanto aire que rebosa por el suelo. Con sigilo y mucha dulzura, imperceptible a mis oídos, arrasando mi pensamiento sin afán de imponerse, me atrapaste y ese rumor que entre el colchón y el espejo siseaba entre tu cuerpo y el mío, de no enamorarnos, se cumplió por tu parte. Yo que tan segura estaba de que no pasaba nada, empecé a vivir de tu recuerdo. Cada vez que te pensaba la luna crecía en cariños verdaderos, se confundía con el cielo del alba en la interposición de cuerpos estelares comulgando del mismo cáliz. Yo bebía de él imaginándote una vez más. Eran tantas, las imágenes evocadas que los ojos te crecieron de tanto mirar la mujer que era. Me acostaba contigo en los abrazos de buenas noches y cuando la mañana hacía su aparición, aún no te habías ido.

Vivir de un recuerdo es un veneno que cuartea la cabeza en un dolor agudo abrazado a la distorsión de un tiempo inalcanzable. Asumir el riesgo de correrlo es una opción que no permite reproches ni arrepentimientos. Aceptar toda esa angustia es un sí a toda esa desolación que forma parte de mi esencia. Gotas de perfume aromatizando la melancolía de una invención de cuento; regalar toda esta apesadumbre que escribo un día sí y otra también. A pesar de ello hemos sabido guardar las formas; tú en el papel de buena persona, yo en el coqueteo de huir muy lejos de, esta que soy. Aprender que tú no eres para mí, ha sido una lección inculcada con sangre y lágrimas; sangre corriendo por las venas asustadas por la debacle de la sinrazón; lágrimas de pura tristeza; mas te prefiero cerca que no lejos; mensajes entrelazados en ondas acostumbradas a esta soledad; frases de superación que navegan entre lo divino y lo eterno. Hola y adiós que se pierden en minutos de retraso en el vaivén de encuentros no armonizados en agendas descontentas. Y así ha pasado el tiempo; yo he aprendido a renegar de esta fantasía, recuperar la libertad de volver a soñar otros sueños y de equivocarme una y otra vez. Tú, no sé ya quién eres para mí, el que guardo en el corazón o aquel quién siempre está cuando mis lágrimas se derraman por amores fugitivos; o cuando la crisis de la edad se cierne sobre mi horizonte; en los momentos de celebrar los éxitos escritos en trabajo y esfuerzo y cuando colaborar por la solidaridad se hace nombre propio arraigado en la  bondad sin nada de vanidad.

Ahora ya hemos aprendido; yo a vivir improvisando y tú dándote tregua de toda esa superficialidad del aquí y ahora, en cuerpos de mujer. El tiempo ha cumplido su función trazando la línea perfecta entre los dos: ya no eres mi ensoñación desdibujada en mis deseos ni siquiera ese arrebato de mis ojos en tu perfección más imperfecta; ya no eres esa quimera de explorar nuevas perspectivas  para conseguir tierra firme y plantar la bandera de la seducción; sólo eres el mejor amigo que podía contar; quién me liberó de las cadenas que apretaban unas muñecas absorbidas por un espejo de delirio y melancolía, y de unos ojos que se limitaban a reconstruir príncipes azules y adular fantasmas perdidos en el zaguán de la entrada.

Yo no sé que soy para ti; sé que no de esas mujeres que describes en tus sueños más húmedos, quizás la fragilidad de mi voz te recuerda que ando perdida y debes salir a mi encuentro antes que el lobo me aceche y sucumba a provocaciones nefastas. Soy la aprendiz de princesa que requiere de tus hombros para lloriquear desamores sumergidos en pecados de virtualidad. La mujer que se niega a crecer en un mundo de pros y contras, mientras tú ,mi amigo me anuncias que no hay vuelta atrás en este baile de disfraces.

Nuestros besos ya no incluyen un juego de lenguas, la pureza de ellos, se manifiestan en mis mejillas sonrosadas y en tus labios, sin más provocación que la dicha de curar mis males. Las heridas de mi corazón desahuciado por tu quimera, han cicatrizado en otra parte y en su hueco, se ha instalado esta amistad que se enraíza en la tierra que nos une.

Me dices que quiero decirte, esto quiero decirte, que no olvido que fuiste, mi mayor logro y mi mayor fracaso; mas, te quiero, así como ahora, la razón que asiste a mi debilidad. A mi lado, siempre junto a mí, de esta manera en la concordia de respetar cada paso que damos; en la ponderación de vivir el porvenir con la armonía de las circunstancias.

Este es mi respuesta, rezagada, pero dada con todas sus consecuencias.

6 Comentarios

  1. Com sempre tremendament romantica i apsasionada al limit. Mereixes el millor dels elogis. Ets un encant!😘😘

  2. Sensaciones de piel descritas con el amor que desprendes en tu mirada.

    • Sentimientos que se adaptan a esto que se llama vida. Dos líneas paralelas unidas por la ilusión de ser mejores cada día. Gracias por estar siempre. Un beso.

  3. Un bello relato. Una declaración de amor.
    Mimas las palabras dulcemente.
    Un beso. Cuídate.

    • Gracias, Fernando más que una declaración son respuestas a algunas dudas.

Deja un comentario

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 14.012 suscriptores

Categorías

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: