Navidad y el amor

Blog literario, la escribiente

Navidad y el amor

Tiemblo mientras camino entre la multitud. El día se ha levantado con esa niebla que me confunde mientras te miro sin verte. Cada hueso de mi cuerpo repiquetea en cada gesto, se lamentan de echarte tanto de menos. No me acostumbro a toda tu ausencia, se clava en todas las aristas de las esquinas; en las líneas que separan los carriles; en las marquesinas de mi parada de autobús, en los árboles deshojados del parque de mi barrio; tu silencio se encierra en mi habitación; en ese espejo ajado por el tiempo; en el papel de pared y en el armario de mi ropa.

Intento pasar desapercibida entre la gente; unos cargan con bolsas de excesos de comida: el pollo de corral engordado ecológicamente para ser rellenado de frutos secos; el lechazo descontado en edad; las ostras frescas cubiertas de sal y limón; los langostinos de San Lucas y las gambas de la Escala; el jamón de Jabugo y el pato sumido en naranja. Todo regado con los mejores vinos, Ribera del Duero; Riojas de Santo Domingo; la gracia del Jerez y el cava catalán. Sin olvidas polvorones y mantecados de la Estepa; mazapanes de Toledo; turrones de Jijona y el roscón de cada rincón. Otros corren por la acera con paquetes y regalos, evitando las largas colas en las cajas registradoras. Bolsas de papel con contenidos diversos: cuentos para niños y los últimos bestsellers; plumas y relojes; joyas de marca y zapatos de calidad; bufandas de lana y bolsos de última tendencia. Sin olvidar las más tentadoras, teléfonos de última generación; ordenadores casi planos; televisores de dimensiones como la luz solar; robots accionados con la voz. Y todos esos juguetes que causan el desenfreno en los niños el primer día, y al siguiente se arrinconan debajo de la cama. Las prisas de las personas no se disimulan, el nerviosismo y el consumismo se apoderan de ellas, mientras lo neutro de mis pasos, el sigilo de mi respiración y mis ojos trasnochados no reivindican a nadie, más bien kilos de añoranza vagando por la ciudad.

 Te echo tanto de menos, no necesito meses ni años de estar contigo para saber que digo. Conozco esa sensibilidad que florece cada mañana en forma de palabras, cuando el teléfono palpita luciendo sus mejores emoticonos. Reconozco tus ganas de convencerme que espere nuestro momento y gastas tus energías en que crea cada te quiero nacido de aquellos momentos felices cuando el sol calentaba nuestros cuerpos entre calles de adoquines y tabernas de otros tiempos. Cuando la conversación se hacía intermitente entre los besos de pasión y miradas de llevarnos en la mente siempre. Palabras de amor que acortamos en diminutivos cuando el teléfono es imprudente entre la gente que nos impide decirnos que aún estamos presentes entre recuerdos de ayer y esto que no sabemos definir.

Sigo esquivando la desesperación de aquellos que llegan a tiempo a las comidas de empresas, acicalados de buenos modales con el jefe para desmelenarse cinco copas después. Sus caras resplandecen de felicidad entre los abrazos de compañeros, ocultando entre los ojos lo que realmente piensan. Besos de Judas y saludos falsificados en felicitaciones de papa Noel y Reyes Magos concediendo la gracia de sueños imposibles.  Mientras observo la bipolaridad de sus gestos, la memoria me trae tu sinceridad en nuestra despedida, escrita sobre mi piel, cuando la realidad impuso el adiós y los trenes nos marcaban la frontera entre el sur y el norte. Tu risa nunca impuesta, imperaba para regalarme la libertad de ser la mujer que ama sin más condición que ser ella misma y el anverso de tus manos jugaban con el tiempo distrayendo cada minuto de las circunstancias que nos rodeaban. El dulce de tus palabras se grabaron letra a letra en mi retina, confundidas hoy por el dolor de tenerte lejos. Me duele todo, desde los huesos hasta el alma, entre la nostalgia y la rutina de estas fiestas, de la distancia que nos separa.

Ya no sé si creer en el destino ni en el desconcierto del azar; las dudas de que regresemos al punto de partida me hacen chantaje, coaccionan todos mis sentimientos en envidia purgativa de ver a todos felicitándose las fiestas. Lejos de ti, mi existir cojea del lado derecho indicativo de ese instinto perezoso y vago por vivir. Con la mano derecha escribo con un bolígrafo de punta fina en hojas libres y no presas como nuestros sueños. Con el ojo diestro miro y te veo siempre más allá de atardeceres confusos por las lágrimas de tanta melancolía, alejado de lo impúdico del perezoso ojo izquierdo. Y deseo tanto, tanto, que toda yo, mi lado derecho y el izquierdo se reencuentren de nuevo, igual que cuando me estremecía entre tu desenfreno, y más aún entre tu vida.

Te extraño tanto cuando me he vestido hoy para la ocasión de ofrecer toda mi dignidad, y eran tus maneras de desvestirme lo que me inspiraba. La calma de tus palabras, el contento de tus dedos, el lento de tus caricias y lo sosegado de tu amor empapándose de mí. Mis labios pintados de rojo se desdibujan en tristeza al pensarte cuando el carmín se adueñaba de tu boca. Te pienso y te anhelo, palabras que no están vacías de contenido, en ellas vuelco todo lo que siento: el amor que firmo desde el día que nos conocimos; los sueños que llegan sin irse jamás; los imposibles retando la verdad forzada por lo que nos separa; los pecados vestidos de indecencia para expiarlos entre nuestros cuerpos.

Hoy, mientras la cena sofisticada; los brindis de rigor; los regalos innecesarios y el absurdo de todo esto sucede; me acompañarás en mi soledad; te besaré en los besos de otros; te daré mis mejores augurios en murmullos de sinceridad; te confesaré que solo vivo por cinco minutos de estar contigo.

Feliz Navidad.

15 Comentarios

  1. Hermoso, tierno, emotivo, muy bien logrado y detallado. Has sabido describir a la perfección esa otra navidad que todos esconden, la que hay detrás de las falsas sonrisas y los gestos superfluos colmados de fingida amabilidad. Un relato sin final feliz, muy distinto a los que hoy en día se ven en todas las películas de navidad, pero que sin embargo, para muchos es una cruel realidad. Ese amor sincero, esa forma de narrar minuciosa y delicada hacen de esta, una verdadera historia de amor y de navidad, sin disfraces ni fingidas sonrisas. Mi enhorabuena y sobre todo, te deseo de corazón felices fiestas. Sé que cada uno las pasamos de un modo distinto, pero dentro de nuestras adversidades y diferencias, lo importante es saber hallar lo verdaderamente importante de la vida, el amor.

    • Muchas gracias, así es a pesar de las dificultades, las barreras y los límites debemos creer en el amor. Felices Fiestas y que la felicidad sea el logro más venidero.

  2. Precioso relato, con un inevitable sabor agridulce.. es la vida. Tras el amor fingido, está también la entrega y elamor verdadero.

    • Muchas gracias, asi es. Siempre prevalece el amor aunque duela. Feliz Navidad.

  3. Brillante escrito. Hay mucho amor, nostalgia, deseo, en estas líneas. Cualquier hombre se sentiría dichoso de hacerle sentir tantas cosas a una mujer tan hermosa como tú por dentro y por fuera. Cuídate mucho. Bella narración.

  4. Un cuento de Navidad que nos desnuda el alma, cubierta de harapos mundanos que distraen la felicidad tan anhelada.

    Bello cuento, lleno de verdades que no logran adherirse a las conciencias cubiertas de teflón. Y ensueños propios de un humilde corazón que sueña y aspira a conquistar la paz a través del sentimiento más hermoso, sireviviente de una rara enfermedad llamada indolencia.

    Bello cuento, como todo lo que escribes. Muchísimas felicidades.

    Con cariño verdadero,
    Un humilde servidor
    Feliz año nuevo

  5. Cada cop disfruto mes en l art de les teves paraules! Nomes puc dir meravellos i perfecte!😘😘

  6. Bueno, feliz y próspero año nuevo;
    Una entrada más en alusión al desamparo y soledad, a la vida aletargada en el seno de un alma acostumbrada a requiebros de silencio. Sentimientos postergados a recuerdos que se mantienen en un modo latente de existir, escondida en la humedad de unas sábanas de efluvios de corte unitario,
    Como siempre expresados de forma magistral y con una empatía que los hace tuyos a la vez que los comparte a los ojos tristes que también recuerdan y viven de esas lembranzas.
    Una vez más; Felicidades.

    • Supongo que no sé escribir más allá de lo que siento y vivo en mi íntima realidad. Muchas gracias.

  7. Dolors, sorprendes en como te enamoras de esos momentos mágicos… abre tus ojos y vive el amor de cerca… tú eres amor.

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