Un café y un recuerdo

Blog literario, la escribiente

Un café y un recuerdo, pensamientos, recuerdo

Un café y un recuerdo, eso es lo que, en este instante mientras volteo el descafeinado con una cucharilla, siento. No un recuerdo cualquiera, nada de eso, es tu imagen que se repite a cada vuelta, cuando te levantas por la mañana con el sueño aún en tus ojos color café y, sin más, me ofreces un beso cálido y suave; un solo roce de tus labios sedientos de ganas en los míos, aún reposando estos en la ternura de la almohada. Despiertas mi boca en la tuya y, ya no hay mañana ni día, tan solo tú y yo deshaciendo el amanecer. Sigo dándole vueltas al café, en esta cafetería del centro, sumando más imágenes de ti, cuando llegas por la noche exhausto del trabajo y, cierras la puerta abandonando en la calle todo aquello que no nos incumbe a las dos; un beso en el cuello es tu bienvenida mientras, electrizamos nuestros cuerpos en miradas que desbordan los sentidos en frío y en calor. Ese momento, se resuelve en desabrochar camisas y pantalones, en una copa de vino que brinda por todas esas caricias que nos obsequiamos, en la gratitud de este amor. Nunca imaginé que una casualidad me enseñaría amarte.

El café aún humea, y tú sigues en él, en la crema de leche dibujando corazones sabiendo, que no te miento en esas señales que te envío para que sepas que, estás en mi corazón. Yo, que ya había renunciado al amor, desechado cualquier posibilidad de volver a enamorarme; comprometerme de nuevo en besos y caricias. Yo, que ya había desistido de otro cuerpo, rehusado de ilusiones y admitido mi soledad, tomo un café pensando en ti. A pesar de un ayer de fracasos, ya me he acostumbrado a ti, a que vagues de la cocina a la cama con la sonrisa como traje. Has logrado curar todos mis males, esos que herían mi espíritu en desilusión y desasosiego. Te has erigido en el protagonista de mi libro cuyas líneas eran discontinuas en su inicio, pues mi pulso temblaba en cada grafía, por lágrimas que empañaban mis ojos y, es que era tanto el dolor acumulado… Mas, el trazo de las líneas es ahora continúo y recto, sin zigzagueos, sin la pesadumbre de la culpa ni de palabras fuera de contexto. Consigo escribir con el brillo de tus pupilas, con la pasión de tus manos, la vehemencia de tu piel, el fuego de tus labios, el ruido de tu sonrisa. Con tus palabras ardientes y lo beligerante de tu cuerpo. Y en retazos de hojas en blanco, anoto instantes, regalos de tiempo consumados entre tú y yo, cocinando la paella, fregando la vajilla y una siesta que nos arropa hasta el atardecer en cubrir nuestros cuerpos.

El café se atempera y, en mí está la templanza de tus decisiones, en ti los reproches se reservan para el olvido, la confianza es tu mejor herramienta. La ilusión es la mediadora entre los dos. Y sé que no eres perfecto, ni yo, como este café algo amargo, pero ¿quién dijo que la vida fuese dulce? No todo es perfecto, mis dudas y tus celos a veces aparecen como serpientes venenosas, mas siempre, la conversación se instala entre nosotros y vencemos esas nubes amenazantes de tormenta. Y cuando te vas, tu ausencia me embriaga los sentidos y, las lágrimas saladas se precipitan solas al suelo buscando mejor compañía. Todo así, tus mensajes «te pienso», me sobreponen dándole otro matiz a los días.

El café desprende ese aroma a trópico, a tierra húmeda como tus besos. Esta fragancia que se disipa en el aire condensa todos estos recuerdos que arden en mí y, que no deseo que se apaguen. Imágenes, memoria de ti, una y otra vez. La paz que me das.

Yo, que renuncié al amor, una casualidad te trajo a mí.

Y ahora te quiero a morir.

6 Comentarios

  1. ¡Qué bonito! Me alegra ver un cambio en tus letras. ¡La positividad también inspira! Una abraçada forta!

    • Siempre, Laura. Es encontrar ese acicate que te devuelva la ilusión y como no, el amor es la mejor razón. Un beso.

      • Son unas hermosas líneas de amor.
        Bellas sensaciones y lindos momentos.
        Un beso. Cuídate mucho.

  2. Coincido plenamente en que una taza de café es casi tan terapeutico como el escribir poesía. Quizas acaso sea todo lo mismo: el conversar con uno mismo, mientras – hipnotizado – se revuelve la cuchara del café, y se conquista la transferencia espacio-sensorial del lugar el hecho y los sujetos.
    También me encanta la idea de involucrar posibles consecuencias, ante la presencia de pensamientos negativos; y la conquista que recae al vernos triunfantes ante el conflicto por el poder la palabra.
    Es un relato mágico, porque vislumbra amor, temor, duda, pasión y erotismo.
    Muy contento de poder leerte.
    Gran abrazo, a la distancia.

    • Muchas gracias, José, esa era la idea que deseaba transmitir, cómo un simple gesto es un universo de emociones, sensaciones y sentimientos.

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