Reseña: EL SEÑOR DE LOS CUERVOS de Martín Briones

Blog literario, reseñas

El Señor de los Cuervos, novela negra y paranormal

«La CARNE prevalece, y en su nombre se construirá

una gran Iglesia. La salvación del hombre no

dependerá nunca más del engaño a sí mismo. Y se

sabrá que el mundo de la carne y de los vivos será la

preparación más grande para todos y cada uno de los

placeres eternos!»

La Biblia Satánica -Anton Szandor LaVey

En espera estaba este libro para ser leído. No tenía conocimiento de lo que me podía encontrar, su lectura estaba influida por los días últimos de octubre, cuando la comunidad cristiana rinde homenaje a sus muertos y, por influencia de mitos y leyendas, y para que vamos a mentirnos, por importación del cine de Hollywood, adornamos estos días de otoño con referencias fantásticas a seres paranormales, entes diabólicos y todo tipo de personajes que nos conduce al terror, al miedo, la brujería y la magia más negra.

En este contexto, empecé a leer El Señor de los Cuervos. Sin saber muy bien que me esperaba, más por el título, entendí que leería una de esas novelas de muertes vivientes y seres paranormales que van asustando por las esquinas y, que personalmente, me aburren sobre manera. Creo que no puede haber más terror, más pánico que encender la televisión y ver los noticieros del mundo para comprobar la vileza y la crueldad del hombre. Y de eso va este libro que, Martín Briones presenta en forma de novela negra. El dilema entre el bien y el mal; la oposición de actos buenos respecto a los malos; la capacidad del hombre de hacer justicia a su libre albedrio, siempre argumentándolo en un ente superior que reafirma su verdad. Y es que desde que el hombre es hombre, desde que el hombre piensa y tiene conciencia, y no sólo actúa por meros instintos; desde que el hombre sabe que es un individuo en sí, pero a la vez forma parte de una comunidad con la que se identifica; desde los inicios de nuestra Historia, el hombre ha distinguido el bien y el mal. Pero, realmente, ¿podemos definirlo?

En realidad, todo ello se ajusta a los valores que nos acompañan, bien aprendidos socialmente o, esos que de forma innata prevalecen. El bien y el mal no son verdades absolutas, más bien como la vida misma todo es relativo y, en ocasiones depende del cristal con que se mire. A pesar de ello, existen aspectos que nos hacen definirlos como buenos o malos actuando como jueces. Somos nosotros quienes dictaminamos su sentencia. El problema es, que no siempre se adecúan a los que otros consideran. Y siempre nuestra sentencia es lo opuesto a otros aspectos o valores. El bien y el mal van unidos igual que, el amor y el odio, y se relacionan con conceptos definidos por la ética y la moral como son la justicia, la armonía social, la libertad.

Martín Briones en esta novela negra más que de terror con pinceladas de satanismo y magia negro lleva al lector a este tipo de reflexiones. ¿Actuaríamos igual que Jack, uno de los protagonistas, de forma vengativa?

Jack Lynch, psicólogo, aparentemente un tipo normal pero «lo hacía diferente a los demás su forma de mirar, tenía una mirada fría y misteriosa, con lo que era capaz de intimidar a cualquiera». Su vida solitaria más por voluntad propia, la acompaña de su cuervo Oskar, un ave que se sintoniza y sincroniza totalmente con su dueño. Esa soledad obedece a su pasado, un hecho fortuito acaba con la felicidad que tenía, y eso le lleva a comulgar con nuevos valores que quizás no son entendidos por la mayoría social. El miedo que tiene a la soledad hace que su vida actual se acomode a los convencionalismos, su trabajo e incluso, consigue retomar su vida amorosa junto a Gabriela, un amor nacido más para calmar su conciencia e iniciar un nuevo proyecto de vida que por el enamoramiento en sí. A pesar de temer a la soledad la precisa para sus más íntimos rituales. Es el dolor y el sufrimiento que alberga Jack el que le hace madurar en el resentimiento, el odio y la venganza. Y consumar todo ello será su prioridad.

John Truman, es el otro protagonista, un investigador de la policía cuya vida sencilla se reduce a su trabajo y a su familia, su esposa Lorena y su hijo Rafael. Un hombre tradicional y conservador, su fe en Dios y la familia son su bastión para actuar. Amigo de sus amigos; protector; fiel y leal; enamorado y respetuoso no podrá imaginar en el infierno en que se convertirá su vida.

Una fecha 31 de octubre del 2004 es la que une a ambos protagonistas. Y será el inicio para uno y el fin para otro. Siete años después el desenlace de todo ello. En ese período, cada uno hace su vida, nuevos personajes se adhieren a ellos. Gabriela, la novia enamorada que aceptará a Jack tal como es más allá de sus ideales y principios, siempre atenta. Oskar, el cuervo, es un personaje más, un escudero para Jack que le ayudará en su objetivo. Junto a Truman, su familia y sobre todo su leal compañero y amigo Mark quién intentará ayudarle en toda la pesadilla que está viviendo.

Jack y Truman son la antítesis en todo. El primero representa el misterio, el ocultismo, el secretismo y el satanismo; aunque sus argumentos sean el dolor y el sufrimiento y, el amor desde mi punto de vista, es la culpa la razón última para la venganza. Y eso me lleva a mi eterna pregunta, ¿el hombre es bueno por naturaleza y la vida le hace malo? Quiero entender qué es eso exactamente eso lo que le sucede a Jack. Por otro lado, Truman se presenta como la perfección del ser, mas no todos somos perfectos, siempre hay algo que emborrona parte de la vida, aunque sean hechos fortuitos o la casualidad. Y es que la casualidad, muchas veces, determina nuestro destino.

Martin Briones escribe desde un narrador omnisciente, con un lenguaje sencillo y un castellano latinoamericano; muchas de sus expresiones no se asemejan al castellano de España. He de decir que el escenario son Los Ángeles. A pesar de ello se lee con mucha facilidad, utiliza cierto realismo mágico, algunos toques paranormales, giros inesperados y suspense para este relato que se sobreentiende tendrá continuidad en otro relato. Su lectura es ágil, aunque si le pongo un pero, es que quizás a veces el autor se recrea en describir algunas escenas que en sí no se interponen a la historia. El desenlace

Aceptar a las personas como son debe ser el primer mandamiento que debemos aplicarnos, aunque a veces no sea comprensible. De todas formas, no creo que la venganza y cultivar el odio sean quien nos dirija la vida. Actuar bajo la Ley del Talión no es la justicia por mucho dolor que nos impere.

Entiendo que el autor, no quiere presentar al típico protagonista con el que el lector empatice, más bien quiere hacernos partícipes de sus razones; es cada lector el que debe decidir su simpatía, comprensión o su negación. El bien y el mal; el odio y el amor; Dios y Satanás; la venganza y la justicia; todo ello es lo que evidencia esta novela. Recomendable a aquellos que les guste la novela negra con toques paranormales.

«—Señor, ¿en qué momento de mi vida me alejé de tu camino?»

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Martín Briones, escritor

Enlaces:

Amazon El Señor de los Cuervos

@martinbriones

martinbriones.com

 

2 Comentarios

  1. Comparto tu opinión, este libro trae un toque diferente a este género, admito que llegué a lugares profundos y desconocidos leyendole.
    Gracias por esta tan completa reseña.

    • Muchas gracias, Ruth se podría decir mucho más de la naturaleza humana.

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