Sin aire

Blog literario, la escribiente

Sin aire, pensamientos

Respiro, tan solo inhalo aire como la polilla carcome la madera, Inercia en mis inspiraciones, agotamiento en mis exhalaciones. Todo ello síntoma de que la sangre circula por mis venas, un manantial de líquido que se va congelando de la misma manera que fluye. Igual que mis huesos se adhieren a esa solidificación, ateridos a tanto miedo de no poder articular un solo movimiento. Doblar un codo para escribir lo que mi mente cuece a fuego intenso y rabioso por el desatino de no comprender, resulta ser un ejercicio de meditar cada oscilación de acercar la mano al ordenador y, acertar con el dedo la tecla que espera en exclusividad, ser la primera en el texto. El logro está conseguido, una “H” es el principio, una letra muda, acallada, encerrada en sí misma. Muchas veces al inicio de una palabra, tan sólo para engalanarla; otras en medio para aspirar aire y, siempre en silencio. Habitual en el hola de entrar y salir de lugares que a veces no requieren presencia. Un herbívoro de rumiar sobre sí mismo ideas que vomita en bolas condensadas de ideas y que se pierden por el retrete al tirar de la cadena. Herida de muerte cuando el hambre de honor se quiebra en la insensatez del beligerante. Y esta hipersensibilidad que me hincha las arterias daña cada vez más un corazón donde la herrumbre acampa a merced de los minutos y los segundos. Acompasa su palpito holgazaneando en el reloj de arena que, en la repisa de mi escritorio, observa horripilado en una filtración incesante de arenas movedizas, una realidad hechizada por verdades a medías o, superficialidad hipócrita. Escrita en la pantalla en blanco, esa letra, la h que ante su soledad clama compañía para no sentirse insignificante, hueca sin más sonido que el silencio.

Intento inspirar de nuevo, quizás no para que corra el fluido bermejo y dulce de mi sangre, más bien buscando esa inspiración que en días convulsos y corruptos, dilapida el tiempo en otros menesteres. Tal vez ande conquistando una nueva mente o, el desuso de sus aplicaciones, hayan caducado sin derecho a prorroga. Tiempo expirado. Lucho incesante un tema de conversación con la página en blanco, alguna palabra que inicie un diálogo denostado y abandonado por la irracionalidad de sus conversadores. Tan sólo aparece un pensamiento, la nada.

Ya no me queda nada en los bolsillos de mi chaqueta, las monedas se gastaron en comprar apariencia. Los vales de descuento se consumieron al momento. Los tiques arrugados y estrujados sin más, los tiré a una papelera. Hurgo en cada rincón de mi cabeza algo que escribir, una pregunta o tal vez una respuesta. Ya no me queda espacio en mi cuaderno para una sola palabra, se agotaron, se cansaron, se rindieron… Pesa tanto esta incertidumbre que impone sus propias reglas: orden, cronología, y la espera. Eso es lo peor, esperar ¿el qué? Ya no sé nada, he perdido los adverbios y los adjetivos de quizás o de hermoso. El vacío se ha adueñado de mis suspiros, el aliento ya no es un vaho ni siquiera un hálito, se desvanece al instante de ser exhumado de un cuerpo inerte y lacrado con miedo y sufrimiento. Los conceptos huyen de mis dedos buscando nuevos universos, corren raudos alejándose de mis paraísos perdidos en la realidad. Seguro que se refugian en fanatismos y en “ismos” que elogian el absurdo sin reparar en consecuencias ni el desamparo que provocan en los seres humanos.

Gotea la sangre que de mis entrañas se desprende, no es roja ni azul, ni siquiera dorada. Nada más es transparente, indeleble, diáfana, así es y, a día de hoy no cotiza a la alza. Más bien, se reprende, se rechaza, se etiqueta, se juzga, se censura… Me perfora la piel tanta injusticia, la violencia gratuita, la sinrazón del poder. Una úlcera se adueña de mi estómago doblándome de dolor.  La ansiedad de no poder gritar la dignidad innata a las personas. La falta de respeto a los librepensadores; la indiferencia a quienes se encuentran entre dos mundos; la frustración de los que pierden el Norte y el Sur, se acumula en sobredosis de lágrimas en unos ojos inundados de imágenes siniestras y oscuras que velan noches de mucho insomnio.

No puedo pronunciar en este folio virtual más palabras, se acallaron, han muerto como mi pensamiento. Las he matado, asesinado, acribillado a balazos de fracaso, inquietud, temor… Igual que yo, muerta sin estar difunta ni de cuerpo presente.

10 Comentarios

  1. Un relato sobrecogedor que habla del miedo, la sinrazón, el dolor no físico, Habla del profundo significado de la “h” con todas sus connotaciones haciendo un paralelismo con la persona, de los fanatismo, de la vida.Enhorabuena Dolors.

    • Así es, Pino. H de silencio. Muchas gracias de verdad.

  2. Sabes? Es significativo ese dolor de silencios que describes, desgarrador a veces y escondido en otras, palabra y silencio se engalanan y acunan en los rincones de la duda. Hay un sentimiento oculto, una intención en tu relato que me recuerda a momentos que se dieron estos días. Ciertamente me conmueve la sangre de tu pluma, en lo que dices y también en lo que ocultas. Una nota de agradecimiento por compartir tu relato.
    Muchas gracias.

    • Sabio es quien lee y aquel que lee entre líneas. Y muchas veces entre las líneas de sé esconde más de lo que se escribe. Muchas gracias por tus certezas.

  3. Leí el título y supe que me encantaría. No tienes idea de lo mucho que disfruto la belleza de tu discurso. Ya sea cuento, reseña o comentario, siempre le pones ese esteticismo de tu poesía, ¡hermoso!

  4. Momentos difíciles los que se están viviendo. La libertad, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Cuídate.

    • Así es difícil y complicado. Y a veces incomprensible. Muchas gracias. Saludos, Fernando.

  5. Imponente e intenso, Dolors. Me has dejado sin aire. Petons maca.

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