En cama ajena

Blog literario, la escribiente

En cama ajena, relato, pensamientos, reflexión

Ya despierto, entre sábanas arrugadas y manoseadas de una noche aciaga por los golpes del destino. En una cama abandonada a su suerte, acumulando cuerpos sin nombre, cuerpos de aquí y de allá, sin más importancia que ser olvidados por los días. Abro los ojos herméticos por la melancolía de no contemplar lo que encierra el nuevo día, ese que se cuela por las rendijas de una persiana enrollada ocultando historias desafortunadas, desvanecidas en silencio y relegadas a ser nada más que el humo de un cigarrillo. Hombres y mujeres cruzándose, en idas y venidas, abriendo una brecha en el espacio hueco y perforado por no responder a las mismas preguntas; hombres y mujeres, postergando palabras y hechos a un tiempo sin hora ni lugar en la agenda secreta de los días.

Y aquí en la extrañeza de un colchón que no memoriza mi silueta ni arrulla la calentura de mis desvarios, desvelo mi existencia revolcándome en un pasado que me encierra más y más entre las cuatro paredes sin orificios ni respiro, para asfixiar mis palabras. Es el castigo que pago por las deudas pendientes y los saldos calculados al azar por historias imposibles en momentos robados al tiempo. Una condena que araña el delirio de no saber quién soy ni por donde voy. La disociación de mi persona en todas aquellas que quiero ser, mas no logro, pues el intervalo entre ellas es un abismo que me lanza a una espiral sin fondo. Soy esa muñeca de trapo que todos toman para tentar con promesas de un futuro acertado por la buena fortuna, y que se pierden, en el azar de la desventura. Una muñeca de porcelana hecha añicos por mi yo de no saber plantar cara a cada letra del abecedario. Pedacitos de carne arrojados a la basura por no poner el punto sobre la i de las circunstancias, renegadas por los reproches y la ropa interior acumulando falta de apetito y de muchos afectos.

Y así despierto en esta mañana de Sol sonriente y amable a la vista de todos, el sol que quema mis sueños en olores de chamusquina, perfumando el ambiente de desilusión y soledad. Y aquí en este colchón ajeno y prestado por desconocidos, sin más identidad que un número de serie, endulzo cada instante creyendo que dejará de doler el amor que no resolví y omití en un invierno sin fondo. En esta cama forastera derrito las lágrimas esperando el consuelo del vacío de ese cuerpo que tanto anhelo. Malgasto los segundos remolones en la inquietud de voltear la conciencia entre las sabanas de hoy y aquellas que ignoro en el desamparo de arrebujarse en la rutina. Y me cuesta salir del abrazo y la ternura de esta cama desconocida, que me regala a golpe de tarjeta de crédito, los afectos que olvidé en algún lugar de mi existir. Esta cama no pregunta quién soy ni que busco, tan sólo, me acoge para acallar los secretos perdidos en la esclavitud de ser la niña buena y la mujer desarmada por la decencia, y que prefiere ser la gota de sudor que se desliza en libertad, sin responder ni justificar su caminar, por la frente de la realidad.

Y ya decido sacar este cuerpo liviano y resquebrajado por estrías y mucha melancolía, de las sabanas magulladas por el insomnio y estrujadas por tanto olvido.

Un bostezo desdibuja mis demonios.

La ciudad me espera.

 

10 Comentarios

  1. Un comenzar nos trae el día, quizás en las sábanas queden olvidados por fin, los ayeres para siempre. Enhorabuena Dolors, puro sentimiento!!

    • Empezar el día y llenarte de sentimientos. Gracias, Pino.

  2. Todos tenemos deudas pendientes de quien quisimos ser y quien somos. Dónde quisimos estar y dónde estamos. Lo importante es vivir el momento aunque siempre pensamos que podemos alargar más nuestros días felices.
    Reflexión melancólica y bien escrita.
    Siempre hay luz al final del túnel. Tú lo has dicho en el cierre de estas líneas. La ciudad te espera. Aprovéchala y disfruta de lo que te depare el día y la noche. Todos tenemos demonios internos que, a veces, no nos dejan concebir el sueño. Los míos se acercan cada noche junto a mí; buscan mi protección. He llegado a quererlos.
    Un beso. Carpe diem.

  3. ¡Me encantó! ¿Me permites tomar algunas frases?

    • Por supuesto, lo que gustes. Gracias por compartir.

  4. Lo más importante, Dolors, es vivir el momento, vivir el día a día y con ello lograr la felicidad propia. Me encanta tu forma de expresarte, siempre te lo diré. Un besazo, amiga

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