Recuerdos de Dolores Valentino

Blog literario, poesía

Recuerdos, relato, pensamientos, reflexión

Salgo abrigada a la calle. Voy al encuentro de mi amiga. Me enredo en los hilvanes de la vereda, hilvanados por la niebla de este día, los coches circulan por la acera fría y húmeda, la gente traspasa mi cuerpo que permanece inmóvil mirando las veredas tapizadas por los pasos de los transeúntes. Mis zapatos rojos, rojos sangre, hacen un charco por donde cruzan los demonios. Miro hacia el cielo, está gris, a punto de llover .Cruzo la calle, Amelia me espera con cara de espanto, me llama en voz baja mientras se acomoda el bolso. Nos abrazamos sacudiendo el encuentro. ¡Hacia tanto que no la veía! Entre risas nos vamos al bar. A través del vidrio nos mira la esquina, doblada en partes. Nos sirven un café, ─está frío, ─le digo a la chica. Amelia y su boca llena de risas, sus gestos no han cambiado, ni su voz. Esperamos al tiempo que llegue en bandeja. Al salir del lugar nos encontramos en el atardecer despidiéndonos, nos vamos en distintas direcciones. La calle trazada en tinta china me desvía y la pierdo de vista. Camino lento en contra del pasado que recordamos. Amelia, sube a la vereda como por un ascensor. De lejos nos saludamos con las manos llenas de cicatrices, de veranos soleados, primaveras floridas, otoños apagados e inviernos helados. Y sigo enredada en loa hilvanes de la vereda.

Cruzo la avenida entre los coches, me gritan, no escucho nada. Siento que atravieso los duraznales de la quinta de la abuela donde se ven las mariposas. Donde no hay semáforos, ni acera, solo pájaros, camino sobre la tierra húmeda, se me cruzan los gusanos. Sigo por la avenida, la cruzo, y Amelia se perdió entre el laberinto de las magnolias. Llego. Toco el portero del edificio como si le tocara timbre al sol . Deshilachada mi alma me hace pasar. Le prometí volver a Amelia. Cuando se abre la puerta del apartamento, huele a remedios entonces, huyo al balcón casi para arrojarme al vacío . Me tironean sus ojos en suplica. Volví. Acá estoy. Camino descalza por los pisos impiadosos. Guardo los hilvanes de la vereda, la servilleta del bar, las mariposas y los pájaros. Todo dentro de mí.

Entonces lloro de rodillas y todos me miran.

2 Comentarios

  1. Relato fuerte y desgarrador, recuerdos, los recuerdos que vuelven a saludarnos con sus cicatrices y ¡ella,lo dice tan bien! Enhorabuena!!

    • Muchas gracias, Pino. Así es para Dolores Valentino.

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