Querido desconocido

Blog literario, la escribiente

Querido desconocido, carta, relato

Querido desconocido.

Otra vez, aquí, ante el ordenador intentando buscar las palabras suficientes y necesarias para describir como es mi mirada cada vez que rondas la red. No encuentro el término que defina el misterio que provocas en la retina de mis cansados ojos. Ya no son tal, dejaron de relucir como el sol de junio para ser dos simples huecos negros y profundos en un abismo sin final. Acumulan tantos despropósitos que, poco a poco, han cavado un agujero sin iris y mucha ira. En ellos se guardaban ¡tantas fotografías en blanco y negro! Ya sólo, quedan los negativos que se queman con mucha melancolía, derritiendo el plástico en deformes figuras como todos los que pasaron por ellos. Se funden tantos que dijeron quererme, que contemplo su incineración sin más lágrima ni ningún duelo, sólo, la tristeza de no haberlos complacidos.

Tu imagen se cruza veloz por mi pantalla huyendo de ser captada. Te escapas de mis dedos como el agua que no puedo beber, dejó de saciar la sed de mi intuición. ¡Mi intuición!, siempre ha guiado mis pasos en días de mucha fortuna; cuando el trabajo se acumulaba encima de mis hombros vencidos por su peso. Días prorrogándose en el esfuerzo sin más compensación que unas cuantas monedas. Dinero sin más canje que objetos que acumulan mucho polvo en la repisa de un mueble carcomido por el tiempo.

Apareces de nuevo con un guiño a un juego tentador. Y es que tu sonrisa ilumina el ordenador, pícara y juguetona, me invita a que te acompañe por donde quieras que vas. Me lanzo a seguirte con desesperación de perderte en el laberinto de noticias y muchas notificaciones. Detrás de ti, acelero mis dedos con la desesperación del delincuente ante su detención. Y es que soy presa de ti, me esposas las manos con tus ojos donde la chispa de la vida conquista el día. Ya, cautiva de la perspicacia de tus noticias que leo con desenfreno para imaginar, cuáles son tus anhelos. Así sé, que música suena en tu día, y más aún que cielo se pinta en tu ventana. He descubierto que aromas te embriagan y más aún, que estrellas persigues en el firmamento de tu vida. Sé que el éxito no ahoga tu humildad, más aún, lo pones al servicio de las causas perdidas. Causa perdida, soy yo también, aunque yo no tengo nombre ni apellidos y, menos aún, etiquetas que me señalen como  foco de tu atención.

Mi corazón palpita bombeando sangre a borbotones en mis venas retorcidas por la sequía de caricias, cuando vuelves a presentarte sin avisar por las ondas cibernéticas. De nuevo me lanzo a tu persecución, y eres, un lobo que esconde su astucia en un bosque abarrotado de malas hierbas, para lanzarse por sorpresa a la yugular de su caperucita. Eso soy yo, una caperucita no roja pues, se ha desteñido mi capa de tanto lavar injusticias. El rojo ahora es un marrón parduzco que chorrea la mierda que la vida ha tirado sobre mi cabeza. Tantas veces he limpiado la porquería de mentiras y chantajes con un cepillo de púas que, ahora sangra mi conciencia de tanto restregar. Y aquí me tienes, esperando ser devorada por tus fauces, a dentelladas de me gustas y caritas de sonrisas.

Mas, tú no estás por la labor de perder el tiempo con una moribunda de amor. Este amor nacido en una cama de esperanzas salpicados por la imaginación de tener tu atención. ¡Qué falsa modestia la mía!, soñar un solo mensaje que nos acerque en palabras de buenos días y un monigote de besos lanzados para no ser recogidos. Y, aun así, insisto en contemplar tu fotografía, en tu perfil de redes tejidas al aire, sin más cimiento que lo etéreo, y más cemento que lo efímero. Rozo tu barbilla con la barba de cuatro días, escondiendo el arrebato de morderla sin orgullo ni prejuicio. Miro y veo tu silueta enloqueciendo mi razón, y es este delirio que me provocas, el que me condena a una máquina sin espíritu decidiendo mis horas, muertas antes que nacidas, en un frenesí de letras con mucha prisa para ser leídas, por tu persona.

Mi querido desconocido, con nombres y apellidos, y perfil sin esquinas donde esconder mentiras; seguiré a tu disposición en cada nueva aparición que por la ventana me notifique tu presencia. Continuaré a la espera de tu mensaje personal.

Sin más, tu fiel seguidora.

9 Comentarios

  1. Como siempre tu pluma describe a la perfección el sentimiento que quieres reflejar, en este caso decepción y se siente como se siente todo lo que escribes. Enhorabuena, Dolors

  2. Como todo lo que escribes, lleva tu sello personal. Fuerza en el sentimiento, misteriosa y sincera. Alabando lo que amas, empequeñeciéndote para hacer mas grande al amado. Tu prosa, amiga mía es puro verso.

    • Muchas gracias, Queiro, vuestra opinión me motiva a seguir escribiendo más e intentando hacerlo mejor. Saludos.

  3. Dolors68, tu figura y rostro maquillado hoy, de madura mujer, que ya haz bebido todas las experiencias humanas, te deja un solitario sabor. Sin embargo en la inmensidad de este ordenador, te transformas en mi caperucita preferida y después de mis ojos, en la obscuridad de la reflexión, siempre te leeré.

  4. Auto-decepción. Preciosa y terrible imagen de esa caperucita y su lobo… Gracias, Dolors.

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