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Luz, réquiem por un skinhead , novela negra

skin head, skin, skinhead

nombre común

  1. Joven que pertenece a una tribu urbana cuyos miembros son de ideología radical y racista y se caracterizan por su comportamiento violento, su indumentaria y, especialmente, por llevar el pelo cortado al cero.

sinónimos:      cabeza rapada

  1. adjetivo

Que es propio o característico de estos jóvenes. “ideología skin head”.

Muchos deben preguntarse porque, cuando empiezo una reseña lo hago con la definición de la RAE. Considero que a veces conocemos muchos conceptos más por su uso y contexto, que por su definición cierta o se nos escapa alguna cualidad.

No me resulta fácil esta reseña por razones más por mi sentido de la vida que por otra razón. Las tribus urbanas son una creación del S. XX, a lo largo de la Historia muchos colectivos se han visto excomulgados de la sociedad y condenados a la marginalidad y el repudio. A la cabeza se me viene en su tiempo a los judíos, los gitanos, los cataros, las brujas o herejes, perseguidos y castigados por la Inquisición. Con la modernización y la industrialización las ciudades fueron el lugar donde otros colectivos se vieron en la marginalidad, debido a la precariedad y la pobreza; mendigos, expatriados, exiliados… Actualmente, hemos creado nuevos conceptos con nuevos perfiles para definir a los marginales. Asociamos las tribus urbanas a los jóvenes. Jóvenes que se identifican con un pensamiento, costumbres propias e incluso la forma de vestir. Despectivamente los asociamos a la marginalidad, subculturas que reniegan de las normas sociales y, a veces, legales. Es el caso de los skinhead o cabezas rapadas, un grupo que se vincula y bebe de la ideología neonazi aunque en su origen no fue propiamente así. Los cabezas rapadas, promulgan la limpieza étnica y social, no admiten el mestizaje. Algunos utilizan la violencia y su rabia para conseguir su fin. Muchos de sus miembros no tienen, porque sufrir  precariedad económica, pero si son vulnerables en su personalidad para ser captados por las ideologías ultraderechas que alimentan a este colectivo.

Y de ello se trata en Luz, la vulnerabilidad de jóvenes procedentes de familias desestructuradas. Jóvenes que sufren la indiferencia familiar, que viven en entornos tóxicos por las circunstancias personales que les rodea. Jóvenes con trastornos mentales algunos de ellos, y otros abocados a la depresión precisamente por la violencia en que viven.

Tres jóvenes: Luz, Duncan y Niebla forman Los Arcángeles, un grupo de skinhead que con sus actos crean el terror por donde pasan, a modo de Atila. Tres amigos que utilizan la violencia para vomitar la rabia de sus míseras vidas; vidas de desarraigo familiar, de afectos de padres y de valores sociales y morales. Jóvenes cuya ética es la venganza y la maldad.

Luz, una joven cuya ausencia de la madre marca su vida. Desde muy pequeña sufre el vacío de una madre supliéndolo con su imaginación. En la soledad de su habitación, Luz habla con el “fantasma” de su madre, pidiéndole consejo, asintiendo sus actos, alimentando su ira; pero también siendo la niña que no fue. Muestra sus dobleces, sus debilidades. El miedo a la soledad, la falta de amor de unos padres, también el de amigos y posibles amores. El hecho de crecer con un padre alcohólico, buscando el refugio no sólo en la violencia física si no también en el sexo como forma de verter sus miedos. Luz es manipuladora; la reina de la fiesta, con fuertes convicciones ideológicas y políticas de ultraderechas. De ellas, la persecución de los más débiles socialmente como mendigos, prostitutas… Su biblia es el “Mein Kampft” de Hitler, de ahí la idea de la “limpieza” de razas diferentes a la blanca. Con sentido obsesivo del patriotismo y persecución de otras nacionalidades. Inteligente, tiene claro que debe ser y es la “número uno” en todo, incluso en los estudios. Su prepotencia y egocentrismo la convierte en un ser despiadado con los demás. Esa maldad, esa furia no sólo la proyecta en sus actos, también en su aspecto. Su apariencia es la de una skinhead, pero el odio también está en su mirada: “aquella mirada perdida la que ponía la piel de gallina y los pelos de punta”. No se cuestiona sus actos, no tiene conciencia, tan sólo sucumbe ante la figura de su madre ausente y es débil sólo con su padre. Ante él, es conformista y acepta su relación, sin más. En mi opinión, esta relación confirma el desamparo en el que vive, el odio que domina su vida; el odio al amor, lo entiende como una herramienta de dominio, de someter su voluntad a sus amantes, ya sean hombre o mujer. Los usa para obtener información o bien, dañar a terceros. Así, humilla y veja a María madre de Niebla, se aprovecha del enamoramiento de esta para sonsacarle información. O bien, se acerca al padre de Sonia, para conseguirla y posteriormente vengarse de ella. Y es que, a pesar de su crueldad, de su dureza, de su autoridad y seguridad, Luz sucumbe al amor por Sonia, la recién llegada al instituto, por ella se mostrará dulce y “buena chica”, para conquistarla, mas ante su rechazo perseguirá su destrucción. Con madera de líder y carisma mal orientado, su destino está escrito.

Por otro lado, Duncan es de los amigos el menos impetuoso y más reflexivo. Su introspección le conduce a cuestionarse sus actos. Su mala conciencia por la violencia que desata él y sus amigos de los Arcángeles le impide dormir y vivir plenamente. El maltrato de su familia le lleva a refugiarse en “su lugar, entre el odio y el resentimiento. Su espacio donde descansar en paz”. Duncan desea salir de ese infierno en el que se encuentra, de la violencia, la soledad, la destrucción. Desea vivir y tener esperanza, liberarse del resentimiento y redimir sus pecados. De los tres amigos es el más íntegro de todos, pero su debilidad le arrastra a seguir los pasos de sus amigos paradoja de su portentoso físico. Es “el chico, triste y solitario”, “tan grande, tan frágil”.  Encontrará un rayo de luz en su amor por Sonia. “Ambos lo necesitaban, necesitaban el calor, la ternura de un beso prolongado, húmedo, sincero. Hubieran gritado desesperadamente por un beso, por una caricia a tiempo. Para salir de la melancolía que sus vidas se habían instalado…” Pero en la espiral de odio, violencia y venganza en que se mueve su futuro está predestinado.

Niebla es el último de los amigos, un psicópata social. Dañar y violentar es como respirar para él. Ser hijo de un policía, Lasarte, le facilita las cosas para convivir con las armas. El desafecto e indiferencia de sus padres se traduce en maltrato sobretodo hacía su madre de María. Sin conciencia, cruel, no se amilana ante nada, el miedo no existe para él. Crear el terror es su profesión y su despropósito. Aunque tiene un gran sentido de la amistad y lealtad hacía Duncan y Luz. Es un enfermo social. Sus actos son perversos y atroces. En el fondo es un niño grande que le asusta llorar. La verdad de su origen será su mayor secreto.

Sonia es el personaje con el que a priori todos empatizamos. Su fragilidad reside en la sensibilidad y el amor que demuestra hacia los demás. La muerte de su madre y una nueva vida desemboca en la depresión. Confiada, cree en Luz, para desencantarse ante la realidad. El amor en Duncan su salvación y  jugar,  con su vida, la huida hacia delante.

Otros personajes acompañan a los principales, cada uno de ellos tiene su peso e importancia. De ellos se desatan los principales. Es un libro coral encabezado por Luz. Personajes que necesitan el perdón y la redención.

Lars Jacobson crea un libro que a priori parece una apología de la violencia y los mandamientos de los cabezas rapadas. Pero no es así, pretende hacer una muestra fotográfica de una realidad que convive con nosotros. El submundo de los Arcángeles, miembros de una tribu urbana que se mueve en la demagogia de pensamientos, en la violencia y la maldad. El autor describe la fragilidad de la persona cuando vive traumatizado por una infancia tortuosa, de maltrato, de desafectos, de desarraigo. El mundo de la marginalidad, de las bandas callejeras, del consumo y tráfico de drogas. El mundo del mestizaje y la superioridad racial. El alcoholismo, la prostitución y la mendicidad. Un mundo donde los valores morales no tiene más cabida que la defensa del egocentrismo y la venganza. Un mundo que solo conoce el idioma de la muerte y el terror. Todo ello con un lenguaje directo, el que se vive en las calles, en el inframundo, un lenguaje soez. Ello puede espantar al lector, pero también consigue que este forme parte de todo ello. Y lo viva en primera persona.

El autor evidencia que redimir los pecados es posible. Pone a debate temas como la homosexualidad y bisexualidad; el amor, la paternidad, el incesto, la depresión, el suicidio y las adicciones. Es un libro para leer sabiendo lo que nos vamos a encontrar, violencia, maldad y venganza. Un libro recomendable para los amantes de lo más negro.

“Unos recuerdos que no le ponían la piel de gallina, recuerdos estériles, muertos, acabados”.

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Lars W. Jacobson, escritor.

Enlaces:

Amazon ; Luz, réquiem por un skinhead

@guede31

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