Sin miradas, un adiós

Blog literario, la escribiente

Sin miradas, un adiós; relato.

Intento no mirar a tus ojos, ponerme a su altura encoge mi corazón. Buscas con desesperación mi mirada que explique todo lo dicho hasta el momento. Insistes en elevar mi mentón, mientras las lágrimas rondan sinuosas por mi cara, sin el consuelo de mi alma. Y es que me duele este instante, sufro este minuto interminable entre tu suplica y mi negación.

Cierro los ojos, buscando la respuesta que explique tanta desazón. Sólo hayo excusas baratas nacidas al amparo de frases manoseadas por bocas, que no han sentido este sufrir. Este dolor que agrieta mi piel cuarteada por la sequía de tus caricias; de los besos que te negué mientras arrullaba mi oído al amparo de la insolencia de falsas expectativas. Y es que, ahogamos tu certeza y mi desencanto en un mar de soledad, muriendo en cada exhalación un poquito más.

No existen las palabras justas para tanto lamento, ni las precisas para resucitar lo muerto. Nos perdemos en la oscuridad de esta noche sin contemplar las estrellas, pues ellas no se apiadan de nuestros errores, ni siquiera, condenan esta sentencia inapelable, sin más ley que la nuestra. Intentas recoger mi llanto entre tus dedos, mientras se escapan al suelo, rozando esos deseos que nunca se cumplieron. Corre acelerando el pulso entre tu cuerpo y mi cuerpo, anhelando las caricias que escondimos en redes tejidas por arpías arañas devastando el amor que nos prometimos.

Frente a frente; cara a cara ya no miramos al mismo frente. Desvío mis ojos de tus ojos; me atormenta reflejarme en tu iris, desnuda de valor; desnuda de palabras con conciencia. Me castiga tu silencio que lacera con la piel del látigo abriendo heridas que no podrán ser cosidas, ni lamidas. Sólo, la sal y el vinagre del recuerdo de lo que pudo ser y no es, escocerán lo suficiente para apagar este amor que se extingue en la agonía de perderte. Y es que ahora, cuando todo ya está decidido me golpean en mis entrañas tus manos, con la garra de la rabia y la exasperación por detener el tiempo. Ahora, aquí delante de ti, en estos suspiros que cortan el aire, ese que nos faltó para entender que el amor no es eterno; me convierto en el verdugo que cercena tu cabeza perdida en esos, tus sueños. Es certera la puñalada que asesto a tu corazón, sangrando a borbotones con el veneno de la hiel, que arrojas por no haber puesto límite a la distancia, que el tiempo urdió en contra de nuestro universo de roces y bocas.

Matamos este instante, cabizbajos, girándonos la espalda y en el gimoteo de este adiós desolado por la melancolía.

8 Comentarios

  1. Es un relato cargado de melancolía; una de las peores enfermedades que sufre el alma.
    Triste, viviendo un desamor pero muy bien escrito. Siempre hay luz al final del túnel e ilusiones nuevas. Adelante con todo. Cuídate.

    • Gracias, Fernando. Siempre queda la esperanza. Un beso.

  2. La esperanza es lo último que se pierde, Dolors. Un relato que me hizo pensar, como casi todos los que escribes.

  3. Hasta yo, intento no mirar para no morir de letanía. Cada que tengo la oportunidad de leerte me doy cuenta que estamos conectados 😅

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