Libre

Blog literario, la escribiente

Libre, relato

Aún escucho el eco del portazo en mis tímpanos, cedió la puerta a la vehemencia de mi decisión. Tantas horas robadas al sueño para saber qué camino seguir. Horas muertas mirando a la nada que se abre en un techo donde las telarañas tejen una tela de enredos sin punto final. Esa red está mañana se rompió, conseguí coger las tijeras y cortar hilo por hilo, deshaciendo cada nudo que el tiempo se encargó de anudar con la astucia del marinero que sabe de su profesión. Después de dar vueltas en la cama, derecha a izquierda y vuelta otra vez; esta mañana cogí la maleta morada, la que me regaló mi madre por mi cumpleaños, metí mis vaqueros preferidos, los que alargan mi figura un par de centímetros, engañando al ojo que me mira. En realidad, los tejanos es mi prenda favorita, así que he metido todos los que he podido, haciendo hueco a mis camisetas, mis braguitas negras, todas ellas, el negro es mi color fetiche; el secador y mis zapatos de aguja. ¡Cómo me gustan!, con ellos me siento segura, poderosa, sofisticada, intrigante, sensual… Sí esos zapatos son mágicos, me conceden el beneplácito de soñar despierta, abrir mis alas a esos anhelos que duermen desde hace tanto.

Sí, aún resuena la puerta en mis oídos, mientras conduzco sin rumbo fijo. He subido a mi coche y sin más, sin saber a dónde me dirijo, he puesto fin a eso que me tenía enredada en la tela de araña. Intentaba desengancharme de ella a base de falsas verdades que creía para sobrellevar la situación. Miro al frente fijándome en cada detalle, el Sol que hace arder mi cara, siento el sonrojo en mis mejillas, mientras imagino la cara de Carlos, cuando entre en la casa después de volver del trabajo, buscándome. Encontrará la habitación patas arriba, incluso no hice ni la cama, debe mantener aún el calor de mi cuerpo. Tan solo sobre el granito de la cocina una nota, «me voy, no me busques». Punto y final a días de silencios, de miradas fingidas, de dolor en el estómago… De noches de insomnios, de respiración agitada, de caricias perdidas en dolores de cabeza. De peso de conciencia, de malas entrañas, de boca desatada. Sí, punto final.

Conduzco sin más, acelero, piso el acelerador a fondo, 140 km, la sensación de libertad se cuela por mi ventanilla entreabierta agitando la melena fuego en el infierno de mentiras, construidas a base de mucha leña robada al tiempo. De fondo el mar deduzco del azul del paisaje. ¿Dónde voy? No sé, dónde el destino me lleve. Improvisaré cada minuto, sin planes de futuro. No miro por el retrovisor, no quiero ver lo que he dejado atrás. No deseo volver al pasado, recordando lo que deseo olvidar. Las últimas semanas condensadas en una imagen. Quise aferrarme a él como la nieve a la tierra, pero esa foto se ha repetido día y noche; noche y día. Me mentía diciéndome que no era cierto lo que vi. Pero, sí, lo vi con mis ojos negros enturbiados por la decepción, inyectados en tristeza. Sí, una imagen que se ha grabado en mi retina, y ahora, necesito vaciar mis cuencos para llenarlos de unos nuevos ojos que observen el día sin vuelta atrás.

Circulo sin que me apremie el tiempo, sin la necesidad de justificar mi retraso; tan solo la velocidad y mi pensamiento. La autopista es para mí, apenas tráfico, observo los viñedos, reventados en plenitud, como yo ahora, henchida de valor para empezar de nuevo, cargada de nuevas ilusiones, y liberando las amarras que comprimen mi razón. El aire zarandea el coche, igual que él sacudía sus deseos en ella, mi mejor amiga. Aún siento en mi sien el gimoteo de ella en cada envestida de él. En mi propia habitación, sobre mis sábanas perfumadas de Calvin Klein. Cada noche antes de dormir, mi ritual de buenas noches: cepillar con esmero mis dientes, mi crema facial y mi perfume, ese que no falte nunca. El olor de las personas, me hablan de ellas, me dicen si viven en la búsqueda permanente de sí mismas o si sólo existen por mantener cierta dignidad. Su perfume, delatan si aman o son abandonados; recitan poesía o tan sólo, se regocijan en su ignorancia. Sí, las fragancias me acompañan, el azahar de mi infancia, el jazmín de mi juventud… Ese día el olor de mi habitación apestaba a hiel y alcohol, a traición y deslealtad.

Atisbo el mar, cada vez más cerca, escucho las olas como rompen en la playa, arrastrando la arena hacía el interior de las aguas para limpiar la basura que tantos dejan en un suelo granulado por la desidia, el abandono, la decepción, el desamor y también por la desgracia. Sí, las olas seducen mi mente tirando de mí al mar, necesito bautizar mi nueva libertad para nombrar mi nuevo yo. Ese día, cuando la perfidia se coló en mí, murió quién era, y nació quién soy. Detengo el coche en la primera playa que encuentro; aparco con la parsimonia de una tarde de verano y desciendo de mi Renault, desnudando mi cuerpo: las deportivas primero, los calcetines después; desabrocho el cinturón de mi pantalón y también, la cremallera. Con lentitud deleitándome en el atardecer me quito el pantalón, ajustado a mis piernas. Siento la arena que se cuela por mi piel blanca como la nieve, mientras con descaro miro al horizonte lanzando mi camiseta de tirantes. Desnuda, por fin ante el mar y el cielo; ante el mundo y ante mí. Entro en el agua templada por el Sol de junio y en armonía baño mi cuerpo, limpio mi alma y más aún, ahogo el tiempo.

No sé cuánto he permanecido en el mar, el ocaso hace aparición como en las postales de vacaciones. He olvidado a él y a ella, mi amiga. Los perdono, más bien les bendigo; sus actos vencieron mi ceguera y ahora, libre vuelo al ras del suelo o me elevo tocando el cielo.

No me importa dónde dormiré, ni dónde acabaré, hoy soy LIBRE y no volveré sobre mis pasos nunca más.

8 Comentarios

  1. Esa es la determinación que debemos tomar todos, querida amiga. Muy buena entrada para reflexionar. Un beso

    • Muchas gracias. A veces nos bloqueamos y no sabemos reaccionar. Un beso.

  2. Esa sensación de libertad debe ser maravillosa. Gracias, Dolors! Un besazo!

  3. Genial relato, Dolors. Transmites los sentimientos de tal manera, que se viven!

  4. Espectacular, me ha encantado!!! Que descripcion tan perfecta ,esas letras que hacen sentir tanto, ese sentimiento que todos han sentido alguna vez de una forma o otra, oara poder llegar a esa libertad tan deseada. Felicidades una vez mas!!

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