Reseña: La Comunidad de Ani M. Zay (Yazmina Herrera)

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La Comunidad, romance, erotismo, sensualidad, sexo

“- ¿Por quién me toma, señor? – le dice -, ¿se pensó usted que yo consentiría en tales cosas? Por cualquier otro lado, tanto como le guste, pero por allí no, por cierto…

– Pero, señora…

– No, señor, es en vano, nunca va a conseguir que consienta.

– Pues bien, señora, hay que satisfaceros – dijo el príncipe, apoderándose de los altares que le eran caros -; me disgustaría mucho que se dijera que alguna vez quise desagradarle.”

EL MARIDO COMPLACIENTE (Cuentos eróticos) del Marqués de Sade.

Siempre que hablamos de erotismo, sentimos el rubor en la cara. La moral, o desde mi opinión, la “moralina”, que a lo largo de los siglos nos han impuesto, sobre todo por parte de la Iglesia Católica, en nuestro caso, ha delegado y rechazado el concepto “erótico” a la profundidad del ostracismo. Y no deberíamos olvidar que la etimología de “erotismo” procede de “eros”, dios del amor para los griegos, y el sufijo -ismo, actividad. Pero para nuestra sociedad, entendemos como erótico toda aquella actividad que connota sexualidad más allá de la pasión que provoca el amor. Olvidando que ambos conceptos, erotismo y amor, son complementarios de la relación que se establece entre los individuos, provocando a los sentidos. Según la definición del RAE, el erotismo se relaciona con el deseo y la actividad sexual, más allá de los sentimientos que implica el amor.

Aceptar y manifestar que se lee un libro donde la erótica y la sensualidad, y por no decir, en algún momento la pornografía, se hace patente; aún no es la norma, es más bien un tabú,  por todas las connotaciones que ello implica. Pero resulta una evidencia, actualmente, los libros que mayor aceptación tienen son los romances donde el erotismo y la sensualidad están en la primera línea de fuego de, valga la redundancia, de sus líneas. Y es que debo concluir, mucha culpa de ello y a la vez aplaudir, ha tenido la trilogía de 50 Sombras de Grey, más allá de mi opinión personal sobre dicha lectura, ya que no es el caso; abriendo la veda para ver con “mejor ojo” este tipo de literatura.

La Comunidad, es un libro que debemos calificar de “erótico”, pues mucho de su argumento se basa en provocar e incitar los sentidos de sus protagonistas, y otros personajes. La protagonista, Guacimara Suárez, Guaci, para todos, es una joven que con 23 años decide aventurarse y conocer mundo, más allá de Gran Canarias. Así que decide trasladarse a la península, y aterriza en Madrid. De forma casual coincide con Oliver Blasco, un joven fiscal, de buena familia y bastantes posibles. Entre ellos surge una línea eléctrica que eriza los sentidos, y de esa forma inician una relación, convertida en amor.

Pero como todo en esta vida, nada es idílico, o ¿sí?, ya que Oliver acoge a Guaci en su casa, y además desea y necesita que forme parte de su vida, en todos los sentidos, y eso significa, que ella forma parte de La Comunidad, su gran “familia” donde se ensalza y se tributa homenaje al sexo.

Guaci, “Eres tan diferente a todos los demás. No te aprovechas de los demás, no eres vanidosa, ni egoísta, eres divertida, alegre, extrovertida y me sorprendes cada día con algo diferente”, enamorada hasta el alma de Oliver, se encuentra ante el dilema moral de aceptar formar parte de esa “familia” tan particular y acatar sus normas, sin más. O bien, perder a su amado.

La autora, Yazmina Herrera, que en esta ocasión utiliza el pseudónimo de Ani, nos traslada a un ¿sueño?, donde la sensualidad y el erotismo de los protagonistas a veces se presenta de forma sutil o inocente, para en muchas otras, desbordar la imaginación del lector,provocando sus sentidos, mostrando de forma explícita, íntima y muy sexual a ambos.

Pero más allá de la “subida de temperatura” que provoca la relación de Oliver y Guaci, se esconden muchos aspectos que olvidamos muy fácilmente, ofuscados por lo más trivial y superficial, que es el sexo. Así, Guaci, de familia muy humilde, sin apenas estudios, por decisión propia, se encuentra ante una serie de disyuntivas que en una balanza, debe ponderar para seguir su relación con Oliver. Por ejemplo, la de trabajar o no, pues siempre lo ha hecho, aunque de camarera. Evidentemente, su nuevo estatus, no corresponde con ese tipo de “trabajo”. Educada en una estricta moral católica, aceptar según que “actividades”, choca con sus principios, creando en ella un estado de ansiedad y angustia, manifestado en el insomnio. Aspectos como la dependencia económica, la sumisión ante el hombre, el fetichismo, el “machismo”, la exhibición sexual, la maternidad y, el “derroche” y consumismo, crean en Guaci tanta inseguridad, con el deseo de huir. Pero ¿dónde queda el amor?. Ella es la que tiene la respuesta. “Pues a veces, el amor puede ser hermoso, pero también perverso sino se tiene cuidado…”   

Por otro lado, Oliver, representa el yerno que toda madre quiere para su hija, y el chico que toda chica sueña; un Adonis, guapo, de buena condición social, profesional y tan …sensual. Pero como todos, de sus luces también sus sombras, y así este joven, en ocasiones se deja llevar por la opinión y la decisión de otros. Cae en la complacencia, y desde mi punto de vista, muestra cierta “debilidad emocional”. Aunque la unión de ambos personajes, pone en evidencia las debilidades humanas y los instintos más “animales” que poseemos.

La narrativa de la autora es muy cercana al lector, la narración en primera persona nos vincula para empatizar, sobre todo con la protagonista, e intentar entender y justificar sus decisiones. Personalmente, considero que a veces peca de “debilidad” y mostrar esa seguridad que posee; pero claro, el amor es la razón y la justificación ante ello. El lenguaje utilizado es muy cotidiano, el que normalmente, utilizamos en nuestras conversaciones, además, el añadido de los modismos locales de Canarias. Solventado muy bien, por las anotaciones a pie de página de la autora. El libro es extenso, dividido en dos partes, con bastantes capítulos que se leen fácilmente y rápidamente. Lo más sorprendente es el final, un final que se ve venir, y otro opcional a criterio del lector. En mi caso, prefiero el opcional. Quizás sea, o mejor afirmo, que muchas de las normas a seguir por tan selecta comunidad, como la división de clases, con una “casta” dominante que se impone, la distinción de los individuos según su condición emocional y alguna más; se asemeja a nuestra sociedad y se aleja de lo utópico. Inclinándome más, por ese final. Destaco la normalidad sin eufemismos del lesbianismo, la perversión, el onanismo, la bisexualidad y la exhibición del cuerpo humano; temas que están presentes en nuestra sociedad y, que aún nos cuesta aceptar como tales. Así como la relación paterno-filiares.

A todos aquellos, que gusten del género romántico con toques de mucha sensualidad y erotismo, les recomiendo La Comunidad. Un libro que es original en su planteamiento. Y donde pondrá a prueba la imaginación del lector.

“El sexo es parte de la humanidad. Es algo que va en nuestro código genético. Somos animales sociales por naturaleza y necesitamos del contacto de otros de la misma especie para vivir. Entonces, ¿valorar el sexo como una parte enriquecedora de nuestra vida es pervertir?”

“La vida es una contradicción en sí misma”

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Yazmina Herrera, bajo el pseudónimo de Ani M. Zay. escritora.

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4 Comentarios

  1. Muy buena la reseña y cada día con mejores explicaciones, para hacerla entendibles, como un resumen del mismísimo libro. Eres un tesoro. Te felicito.

    • Muchas gracias, Dani, pero el mérito es de Yazmina.

  2. Hermoso, el trabajo de ambas es simplemente maravilloso. Felicidades

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