Blog literaio, reseña

Teorema del Vértigo y Otro Poemas de Amor, poesía

“Yo no sé reír y quizás usted tampoco pueda. Nadie es

feliz ante la belleza, ante sus poses de dolor e

inquietud. Por eso no me interesa verle, me

basta con su amargura silencio de papel, y

liebre muerta, en el puerto donde aquellos

barcos naufragaron su altura.”

 Cuando hablamos de poesía, la mayoría de los mortales la asocian a versos de puro romanticismo del galán a la amada. O al menos, bajo mi opinión, es lo que, en una encuesta rápida sobre la susodicha, responden la mayoría. Para un poeta, la poesía es una filosofía de vida: observar cada brizna, cada soplo de aire, o unos ojos, con la belleza de la palabra, concatenando versos para manifestar la quietud, la esperanza o el amor. Mas el poeta la vive, la percibe, la sufre como todos los sentimientos y emociones que desencadena la vida misma, en la estética de la palabra. Y como Arlen Regueiro, poeta, nos delega en su poemario, Teorema del Vértigo, la poesía es “un acto de constricción, del extrañamiento donde procesamos y traducimos signos antiguas memorias, sensaciones magnificadas y deglutidas en el tiempo; para crear una unidad sensitiva que nos acerque a las respuestas, o preguntas, que nos obsesionan…”.  Así el poeta en tono pausado, desde la reflexión, pero con premura por vomitar todo lo que guarda en un alma, donde el dolor se aposenta, horada en el lector para conmover su conciencia, hurga en ella para remover sus sentimientos, sus emociones y sus creencias. Aligerando “el peso de tantos días sin vivir” el poemario se divide en tres partes, cada cual, de ellas, centradas en un tema, pero siempre con el eje de la poesía, como concepto, para hablarnos del amor, la muerte, el homoerotismo, el miedo, el dolor.

“Voy a ti, a la verdad que invocas, mientras los puños del dolor duermen entre las páginas dispersas de este volumen, solo por ti  escrito, para vivir en ti y que roces mi dolor… para que te encuentres…”

La primera parte NOLI ME TANGERE, (no me toques, no me retengas), haciendo alusión al Evangelio de San Juan, Arlen medita sobre el silencio y, la poesía depositaría de esa felicidad donde la nostalgia transita con un deje de tristeza. El tiempo, recogido en instantes de vivir y morir, versos que contienen la juventud del amado rompiendo en dos, un amor prendido en los labios. Donde la belleza de esa adolescencia del amado se cosecha en el cuerpo del amante, para su deleite. Mas también, sentir el dolor de no ser más,  que migajas del pasado, sin poder ofrecer solo versos de amor. La juventud frente a la madurez.

No poseo más que mi ardua osamenta

un mendrugo de sal

el huraño perfil de estos versos

fijados con almizcle

Dispensa que te hable de amor

si nada puedo ofrecerte”

En sus versos, en su prosa poética, descubro un alma mortificada por la continencia sexual y la castidad, expiando culpas del deseo por el cuerpo del amado, que constriñe lo físico por lo espiritual. Arlen encuentra en la muerte el “cilicio” a tanto pecado. Aunque también nos presenta poemas para ofrecer, entregar y saciar el hambre de amor y de dolor, describiendo aquello que siente ante aquel que le roba la cordura.

“Te doy mi muerte, esa que he vivido con todo

mi cuerpo, esa que solo puedo darte, porque mi vida

es demasiado pobre para tus ojos…”

Esta parte del poemario, refleja el abandono del poeta ante la ausencia, la partida, la muerte del joven amado. Con la imagen de aquel, en su retina, comulgando cuerpo con el sueño de lo que pudo ser. Respira en un último suspiro, en versos, para silenciar las palabras.

“Qué nadie invoque el amor,

ni nombre de Dios junto al fogón de su casa.

Él ha muerto y hoy,

se acabaron las palabras.”

El cuerpo es para el poeta, donde matar la vida, el dolor, el odio…porque al final de todo nos espera la muerte. Es la poesía, su manifestación que nos ayuda a contemplar en la palabra y los versos, el conocimiento y crecimiento personal. Es en lo que escribe donde expía sus miedos y redime los pecados del cuerpo. Y en la abstracción de la palabra Arlen, nos sumerge en versos líricos emulando a los clásicos desde Catulo hasta Rimbaud, autores que le  inspiran y donde muere.

Al fin de cuentas, no puede retener a quien no quiere estar, ni puede paralizar el tiempo ni la muerte. Como dice Nino Júdice, la poesía son momentos.

La segunda parte de este poemario es TEOREMA DEL VÉRTIGO, simbolizada en la Cruz y las tres caídas de Jesús, una procesión de poemas y reflexiones donde se palpita el silencio que acompaña a una muerte, “el poema ha de ser una lápida”, y sacrificio irremediable. Porque como dice Nino Júdice, “el silencio habla de las impresiones y las vibraciones que el poema produce en el lector”, forma parte, por tanto, de los versos que se prolongan más allá del papel. Arlen procesa desde el Encuentro de ese dios con el odio; por el vacío de quien ofrece su ayuda, el Cireneo; por el sufrimiento de una Verónica que simboliza el contacto de piel con piel del púber, que hiere la conciencia.

De pronto solías ver denegrida la distancia,

las mejillas estampadas en dolor y tumulto,

torcidas por un ligero pliegue de la herrumbre.

Te veías pairar, atravesando los paños del silencio.”

Y en esa procesión de caídas, el autor engendra un teorema, proposiciones que desnudan la poesía, ese desequilibrio que rutila alrededor de la muerte como expresión máxima del silencio cobijando el cuerpo en cenizas. La única manera de entender el verso. Trasladando su imagen a la inquietud del encuentro amoroso, hecho recuerdo. Crucifixión, Muerte, Descendimiento, Sepultura.

“Saber que el vértigo es un modo de contemplar

algo que termina, que se apaga muy lentamente, como

una hemorragia de dolor desde sus entrañas; nunca

será suficiente para entenderlo.”

La tercera parte del poemario es MOMENTO MORI, irremediablemente morimos, relatos poéticos donde la palabra evoca recuerdos y significado para quien los lee.  Es en esta última parte, donde el autor se desborda en la contemplación del cuerpo de sus amantes y aquello que evocan, en las palabras. Referencia a la adolescencia, la idealización del amado, aspecto recurrente, que se ciñe a su cintura, la ingenuidad, la reminiscencia, el éxtasis, la seducción y el placer. La reflexión sobre la pederastia, y el homoerotismo, el amor explícito entre dos hombres, la pulsión de los sentidos, el objeto del deseo, la poesía en sí, ese acto de fluir en el tiempo para saborear todo lo que nos evoca en la belleza de la estética de la palabra. La poesía desde el dolor para acercarnos a entender nuestras obsesiones, acallarlas y morir.

Arlen Regueiro se sirve de la estética de la palabra, jugando con ellas para crear un tsunami de emociones en el lector. Sin prejuicios, a pesar de los tabús, y escondidos en falsos convencionalismos y frases moralizantes, oculta una realidad palpable. Su lenguaje no es fácil, es culto e intelectual, transciende la intelectualidad del poeta. Los simbolismos y las imágenes poéticas plagan este libro.  Cada capítulo es introducido por fragmento de los Evangelios o citas de otros escritores simbolizando una penitencia que le abre en canal. Su preciosismo suscita el halago. Su presentación va más allá de la poesía habitual, encarcelada en normas métricas y de ritmo; son poemas libres que fluctúan entre la poesía libre y los pensamientos poéticos.

Todo un alarde de juegos enigmáticos donde la libertad de emocionarse se genera en cada línea. Poesía desnuda para redimir los pecados, acallar prejuicios y cicatrizar el dolor, aproximándolo a Dios, salvando la vida. Desde las entrañas para desgarrar conciencias.

Muy recomendable para los amantes de la poesía. Y para aquellos que busquen el pensamiento metafísico y la ensoñación. Un libro que el mismo autor define como complicado, pero su diferencia marca su genialidad. Sobra decir que la he disfrutado y sufrido con amor y deseo.

“Uno solo alcanza la libertad cuando se aparta

del mundo y consigue llegar adentro de sí, escuchar

su propio fuego…”

“El amor siempre hiere…y mata…”

Blog literario, reseñas

Arlen Regueiro Mas, poeta, escritor

Enlaces:

Amazon Teorema del Vértigo y Otros Poemas de Amor

Twitter