Dicen que estoy enferma

Reflexión, relato

Pintura Vincent Cacciotti surrealismo, levitar, reflexionar, enfermar, pensamientos, sentimientos

Dicen que estoy enferma esos que se hacen llamar sanadores de cuerpos o quizás ¿¡médicos!? Los mismos que me dan una pastilla para la depresión ya que sentirse triste es síntoma de enfermedad. No saben que la tristeza se hereda de padres a hijos, generación a generación, porque en los genes está todo escrito sobre nuestras vidas pasadas y, claro está, sobre la futura. Tirando de memoria recuerdo a mi abuela, con su tez de porcelana y esos enormes ojos empañados por la nostalgia y la melancolía. ¡Y qué  decir de mi madre!, marcada en surcos por la apatía de una vida de trabajo y desilusiones. En fin, yo soy producto de ellas, y no de lo que los doctores diagnostican.

Dicen que estoy enferma porque necesito otra píldora para la ansiedad, ¡vaya! porque tener un gusano que se pasee alegremente o, no tanto, del estómago al pecho le llaman ansiedad. Mas creo yo que son las ganas y el ímpetu por querer y no poder, de exigirte y no exprimirte, de amar y ser correspondida, de luchar y querer ganar, de aceptar y cambiar. En fin, creo que de esta pastilla paso.

Dicen que estoy enferma porque, claro, necesito otro comprimido para dormir, ya que dicen esos doctores, que necesito descansar ocho horas diarias, y no saben ¡ay Dios! que tengo que ganarle horas al día para poder saciarme y alimentar el tiempo , conseguir los retos de cada minuto y lograr compartir cada pequeña de las palabras que se agolpan en el hervidero de mi mente y recoger los frutos de tanta dicha, y también, de tanta desdicha, porque mi vida como la de tantos es el cúmulo de tantas decisiones que se desviaron de mi destino y acabaron en el lodazal del infortunio. En fin, creo que no me es necesaria, mejor loca que dormida al mundo.

Dicen que estoy enferma, ¡vaya! otra pastilla más, ¡ah sí! para mis obsesiones, ya que esos médicos que sanan el cuerpo no consiguen curar las heridas de tantas decepciones, la adicción al trabajo, y claro, por supuesto, mi toxicomanía a las personas. Parece ser que amar y ofrecer lo mejor que tengo es una enfermedad, ¡bendita sea ella! pues me ha dado lo mejor que poseo, y aunque me ha robado la inocencia, aún me queda la confianza en volver amar. ¡Ah me olvidaba! este comprimido también es para que me vea guapa delante del espejo y me quiera un poquito. En fin, me parece que le rescindo el contrato porque no  conseguirán que deje de creer en el Amor y confiar en las personas, aunque me pateen el culo. De todas formas no logrará que me quiera más de lo que me quiero, será cosa de familia.

Si estos doctores sanadores de cuerpos y no de almas me consideran una enferma sin estarlo, les diré: ¡sí! soy una enferma, una loca, que no entiende la indiferencia de aquellos que no valoran unos buenos días. Una paciente que sufre por el dolor ajeno, de aquellos a quienes están cerca por muy lejos que estén. Una doliente de la ingratitud de tantos,  que más allá de ¡gracias! se limitan a girar la cara. Una aquejada de la incomprensión de muchos, porque ser diferente marca la diferencia para el oscurantismo y el abismo. Una afectada de la desidia de un mundo de conformismo donde ya no cabe la “revolución de las almas” y sólo existe el poder de querer. Una adicta a la introspección cuando la superficialidad y lo público se promociona en las redes sociales y el prejuicio es el primer mandamiento de una biblia de sinsentidos semilla de fundamentalismos y violencia.

En fin, soy una enferma del alma, rota por los desamores, los sinsabores y las desdichas, pero curada, sin las pastillas de esos doctores, de seguir confiando y amando, de sentir las mariposas de la ilusión y la esperanza a pesar de todo.

Seguiré loca porque cuerda ¡ay Dios! no encuentro mi lugar.

Refleión, relato

Marguerite Yourcenar, loca, destino, desafio, refleión, enferma, pensamientos, sentimientos

29 Comentarios

  1. En este mundo de fariseos, necios, insensibles, obsoletos y descarnados ¿quién puede decir en alto y en serio “yo estoy sano”? Somos seres humanos, por ello también débiles, egoístas e insensatos, ¿qué erramos? ¡claro! esa es la clave, a la desazón, de ser humanos. La enfermedad es precisamente el único signo evidente de que, pese a todo lo malo… crecemos y evolucionamos. Un abrazo y feliz fin de semana!

    • Siempre tan acertado Frank y siempre apoyando. Esto último es lo que me mantiene la confianza en la bondad de las personas. Feliz día y mil gracias.

  2. Tratan de esconder, adormecer, censurar… aquellos sentimientos y actitudes que no están bien vistos. No llores, no te muestres débil porque los demás te rechazarán.
    Somos humanos y la enfermedad nos acompaña a lo largo de la vida, de nosotros depende cómo afecta al día a día y a nuestra relación con los demás.
    Gracias por compartir tu reflexión Dolors!!
    Siempre adelante, un beso enorme.

    • Gracias Marta así es y es lo que reivindicó, denunció y me indigna.

  3. Me has dejado la piel de gallina “afortunadamente”, con las barbaridades que pasan en este mundo, no me fiaría nada de una persona totalmente equilibrada, no es buen síntoma ese. Nadie con corazón pude tener el pulso firme ante dolores propios o ajenos, ante injusticias y tantas cosas que mejor ni nombrar. Confieso que a mí la vida, a veces, menos mal que solo a veces no me da miedo, me da pánico. Bueno, somos así, sensibles, vulnerables y tú querida mía, eres todo corazón y una inmensa escritora, tu palabra escrita salta de la página, vive, llora, canta… así al compás de la vida, siguiendo su compás.

    • Así es Pino prefiero mi “locura” a esa supuesta racionalidad de quienes se miran el ombligo. Muchas gracias Pino eres una gran escritora y mejor amiga.

  4. Se que los consejos parecen lejanos de lo que sientes, pero esa depresión se cura dejando atrás el pasado(que nunca se olvida del todo) y tratando de cambiar tu vida con otras actividades que te motiven.
    É l qué sabes de mis desgracias! Es común, pero todos los conflictos se curan de manera similar, ocupándote de algo que te saque momentaneamente del problema y te de motivo para vivir.
    Un abrazo y fuerza, que la vida sigue.

  5. Una aquejada de la incomprensión de muchos, porque ser diferente marca la diferencia para el oscurantismo y el abismo.

    En estas pocas palabras resumes a la perfección el rechazo de los socialmente correctos.
    No entienden o no quieren entender la diferencia y al diferente le tachan de lunático. Y yo me pregunto:
    ¿No serán estos mismos los trastornados por no darse cuenta de que hacen el caldo gordo a la manada de manipulados por unos prejuicios impuestos?
    Allá ellos pero que dejen en paz a los que si tienen criterio propio y viven la vida como les da gana.
    Por favor Dolors sigue así y no cambies por nada ni por nadie.
    Un beso de los grandes

    • Sigo mi ritmo y mi criterio aún a pesar de todo. Gracias Ignacio.

  6. Precioso!!

  7. Es que ser buena persona, ilusa, agradecida y confiada en esta vida es una enfermedad que padecen pocos, pero que los que la sufren, caen una y otra vez en la decepción, sin remedio. Pero se cura sin pastillas, derramando lágrimas y levantándose siempre después de otra caída. Hermoso, Dolors.

  8. Nada tiene que ver esa princesa que conocí no llega un año atrás, ¡nada!, esa doncella de mirada dulce, “nerviosa y serena”, ya hace mucho tiempo que SE VE y aún no se da cuenta. Hoy me siento feliz, porque veo que poco a poco va sujetando sus riendas. Sueltas lastre, así debe ser, el de las alforjas que te han impuesto los que con otros pretextos no han sabido ver tu valor, aquellos que siendo listos, son los necios que desarrollan rencor en lugar de amor.
    Este relato es acorde al cambio que estás dando, el giro que tu alma espera en tiempos siempre extraños, donde hay que tasar cada favor para no caer en un engaño. Es sin duda y lo digo con el corazón, tu primera gran decisión, ¡volar!, aunque vuelvas a caer en otro despiadado sayo. Es dulce el día, ¡palabra!, ver que te revuelves en tu almohada cargándote de valor para luchar contra quienes siempre te han dado la espalda.
    ¡Fantástico Dolors!, ¡despréndete de la rabia! y vivirás el dulce triunfo al final de la batalla, tu propia vida, el éxito

    • Ufff tú eres el que mejor me conoces y la catarsis que necesito y pretendo. Yo no culpó a nadie de mis “enfermedades” creo que vienen de serie. Pero me niego a que me tachen, marquen, me identifiquen con conceptos que no saben ni entiende.
      Siempre estás ahí poniéndome en mi lugar, y si estoy ahora aquí escribiendo es gracias a ti y a todas esas personas que sin conocerme me apoyan. Por ellas v aciaré las alforjas para llenarlas de mejores vibraciones.
      Mil gracias Fernando.

  9. Me tienes fascinada, lo reconozco. De hecho, he salido y entrado dos veces leyendo tu relato para poder asentar mi opinión y mis pensamientos. Como dice mi colega, y sin embargo buen amigo, Fernando Cotta, esta princesa ya se ve y mucho… muchísimo.
    Porque la princesa ha aprendido a ver aquello que muchas mente eminentes no ven, el reverso de las cosas complicadas que puede ser muy simple, todo aquello que se esconde tras un montón de costumbres, de figuraciones, de poses cara a la platea, de apariencias y de medias verdades.
    En efecto Dolors, somos el resultado de todo aquello que vivimos pero también aquello que vivieron otras personas y que sin saberlo llevamos impreso en el código genético, heredado por vía materna… una especia de hemofilia que nos espesa la sangre con recuerdos y con hechos.
    En esta sociedad, que no acepta ni la enfermedad ni la tristeza, que hace pastillitas para todo, le falta profundidad y filosofía en lugar de tanta química, y estoy segura de que, entonces, los locos de ahora, serían los cuerdos que han sido siempre, porque sabrían ver mucho más allá de todo.
    La depresión, la ansiedad, la inseguridad, puede que no sean más que manifestaciones personales ante la putrefacción y frivolidad de un mundo que cada vez comprendemos menos. Un besazo.

    • Que te voy a decir querida Nina has dado en el clavo de lo que pretendo expresar. Me niego rotundamente a todo ello y la rebelde que nunca fui, por ser consentidora y conciliadora ahora necesita salir a la plaza pública para manifestarse. Gritar que soy una persona, sin dramatismo, igual que el resto de los mortales. Que tengo mis limitaciones y ¿quien no? En este tiempo he aprendido a que prefiero vivir mi “locura” a mi manera sin convencionalismos ni hipocresías. Porque continuarán tachandome de loca. Y esta piensa tanto o más que todos ellos.
      Y por el camino conociendo gente maravillosa como tú, Fernando, Pino, Frank, Laura,Sandra y los que no me caben. Mi corazón estalla de amor aunque no se sepa valorar.

    • Para tí Dolors, Nina y todos aquellos que quieren entenderlo.

      Por menesteres de la vida aprendí que somos un programa, una fórmula pragmática con errores de cálculo, es en definitiva nuestro consciente, ¡la vida! Genes somos y así nos iremos, ¡que del polvo, ya hablaremos!, jajajaja, hay que darle un toque de ironía a lo que es la fe antaño, que de sexo… ¡no va la movida!
      De la misma forma que un programa se modifica con tesón, paciencia y elocuencia, un gen defectuoso o por llamarlo de otra manera genéticamente alterado, es una cadena de sentencias desordenadas. Es por tanto quien manda las órdenes quien debe modificar la secuencia que ha trastornado el proceso. ¿Complicado?, en absoluto, no es más que una metáfora que todo lo dice a quien quiere oír el valor que lleva.
      Fuerza, valor, coraje, tesón y una fina coraza, no para los demás sino para tu propia amenaza, no hay peor enemigo, que aquel que dejamos entrar en nuestra mente y jugar con el destino. He ahí la cuestión, si eres firme en tu decisión y quieres ayudar al resto, ponte derecha, cuídate primero que lo demás verás llegar con tiempo, el de esa fruta cuando madura y cae por su propio peso. NO dejes nada a los demás, que tú eres el árbol, de manera que ya sabes, si al mundo quieres ayudar, aprende primero, ¡que a ti misma debes amar!
      El resto del proceso, del meneo a la probeta, tubo de ensayo, el líquido…, es la sabia del argumento, el ungüento, el resultado de un trabajo en equipo con el que tienes que hablar y ponerte de acuerdo, la consciencia y conciencia, que el resto será ese programa que ya funciona, y al que por defecto llamaremos subconsciencia.

    • Es que precisamente es eso lo que estoy diciendo. Que no lo estoy. Gracias

  10. Querida Dolors, qué de acuerdo estoy contigo en que las pastillas no curan las enfermedades, en que lo que nos ocurre (físicamente) es el resultado de mucho más, de las emociones que no sabemos comprender o que con “innecesaria” fidelidad se quedan en nuestro campo energético mostrando aquello que un día nos dolió, pero también, que somos la manifestación viviente de las cosas que nuestros ancestros no supieron manejar y, por tanto, que su dolor también nos afecta y lo manifestamos hasta que al fin un día sana.
    En efecto, las pastillas no curan ninguno de esos dolores que revolotean en nuestra alma, en cambio, nosotros mismos, si nos lo permitimos, podemos llegar a sanar. Ser consciente de dónde está el origen del dolor es el primer paso para esa libertad.
    Un gran abrazo y estupendo relato.

    • Muchas gracias así creo y pienso yo. Somos la amalgama de los antecesores, las circunstancias y la mente. Muchas gracias.

  11. Muy hermoso texto y muy acertado el argumento que sostienes en él, amiga mía. Hoy día, todo se trata con pastillas. Que si el ansiolítico, que si el antidepresivo, que si el relajante, que si el somnífero… ¿Sabes lo que creo yo? Que a alguien le interesa crear pequeños seres débiles y acongojados, incapaces de hacer frente a los “problemas” de la vida cotidiana, cuando la verdad es que la gran mayoría de los mismos no son más que las manifestaciones habituales de las personas como tú y como yo. Bravo, eres una valiente 😀

    • Gracias Carmen es el desenlace de un momento de rabia con el mundo y dejar claro que ahora decido Yo. Voy a leerte acabo de ver tu post. Un beso.

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