Perdí el Norte. Regresé al Sur

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No es fácil admitir que tocas fondo en todos los aspectos de la vida. No quieres ver, lo visible, ni escuchar ese ronroneo constante en tu cabeza avisándote que algo no va bien. Olvidas que eres persona y te abandonas al aislamiento y la desidia de un mañana incierto. Una llamada, una sola palabra puede hacerte reflexionar que es el momento de cambiar o de hundirte totalmente.

Perdí el Norte por breves instantes, la apatía, el aislamiento y la depresión consumían mis días sin esperanza en nada mejor por venir. Tan sólo una pantalla y un teclado me sirven para mantenerme en contacto con el exterior. La brújula de mi interior gira y gira sin rumbo cierto, perdiendo el Norte de mi cordura como referencia de vida. Pero en ese instante una voz por teléfono cambia el sentido de mi vida.

Me ofrecen la posibilidad de realizar un viaje, además con los gastos pagados. Mi primera reacción la negación. Pero tengo ciertos amigos tan insistentes que al final accedo. ¡Bendita decisión!

Un viaje en autobús, 10 horas, da mucho para reflexionar sobre qué haces allí montada con destino a no se sabe. En realidad si conozco el punto final del trayecto, pero el sentido y las emociones que me llevan a él son totalmente desconocidos. Mi destino, el Sur, volver a mi infancia, veranos de niñez de risas e incomodidades: el pueblo de mis ancestros. ¡Qué recuerdos!

Hija del Norte, nieta del Sur.

Ser recibida por esa sierra árida y yerma, por una cara y, verde de olivos y almendros, por la otra comulga con mi estado de ánimo. La alegría de llegar al fin y el pesar de mi abatimiento. Pueblo con casas encaladas pulcramente, semivacío, sólo los más ancianos mantienen la vida en sus hogares. Calles empedradas y en cuesta. Mi primera foto del recuerdo, ir en burro dentro de un capazo para llevar los cántaros de agua, por aquellos callejones, saludando a todo el que se cruzara. Pues aún en los pueblos se mantiene la costumbre de saludar aunque no te conozcan.

Fragancias y aromas de azahar, de claveles bermellones, de geranios que embellecen balcones que vivieron tiempos mejores y romero embriagador, inundan mis sentidos. Belleza en una palabra, instantes para no olvidar y escribirlos en mi piel.

El tiempo se detiene, transcurre lentamente, mortecino, pero mis ganas de embeber cada rincón, cada piedra, cada recuerdo me impulsa a correr contrarreloj. Misas, procesiones, viejas tradiciones ya olvidadas y enviadas al fondo de la memoria, aparecen en una ventana emergente de mi memoria. ¿Cuánta fe he perdido en el camino de mi vida? Pensándolo bien, toda. Ya no creo en mi Dios, ni en las personas, ni siquiera en el mañana. Más bien fluyo sin ilusión por un mar de decepciones, incomprensiones y falsos deseos.

 Miro esos viejitos, escucho sus rezos y  sus súplicas mientras contemplan con devoción a sus imágenes salvadoras. Tambores y trompetas, música celestial, momentos de exaltación, en mí nace una pequeña oración que arrala en mi interior.

¡Dios, acompáñame!

Fiesta grande, verbena hasta el amanecer, charangas y churros para despertar al nuevo día. ¡Cuánto olvido, cuánto recuerdo! Me dejo arrastrar por la calma, la relajación que transmite el pueblo, sus gentes, su cielo y empiezo a desechar aquello que me ha conducido a este Sur de viento envolvente, de luz brillante y exultante en el corazón, y de incienso que adormila mi demencia.

Nada ni nadie debe aniquilar tu esencia, tus momentos de vida, tus ilusiones ni esperanzas. Gente de pueblo que sólo esperan morir con dignidad, siendo ellos mismos, ajenos a nuevas tecnologías y desaires de políticos. Lección de humildad para mi ingrata persona que no sabe ver más allá de su ombligo.

Perdí el Norte. Regresé al Sur.

 

Blancas casas, cal de vida, arena de muerte

Calles de geranios invasores a los ojos de extraños,

sucumben al sentido de la vista, germinando colores de ilusión.

Repiques de campanas despiertan el alma a un nuevo amanecer,

Mientras los viejos arrastran sus rezos al cielo, lluvia de anhelos,

nubes de realidades.

Pueblo del olvido más allá de la memoria, renace

para gloria de mi persona.

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36 Comentarios

  1. Mi niña, me ha parecido un relato hermoso, escrito desde el corazón, desnudando tu alma en cada palabra; créeme, eso se nota. Además, muy terapéutico, porque a través de tu escrito, se intuye a una Dolors más centrada, más templada, y eso me ha hecho muy feliz. A veces basta con volver a lo básico para recuperar el rumbo de la vida de uno. Volver a los olores y sabores de la infancia, a esas calles que te vieron crecer, a esas caras hoy arrugadas pero que en su día fueron tus referentes. Las costumbres a veces son los que nos da fuerza para seguir. Y ten por seguro que el tiempo es el mejor bálsamo para el alma. Te adoro mil!!

    • Gracias Carmen, eso deseo la templanza y paz de mi alma. Gracias por tu gran apoyo.

  2. Bellísimo
    La esencia de tu alma te marcará el camino, sólo hay que caminar

    • Muchas gracias. Caminaremos sin prisa, sin pausa.

  3. Me has dejado loco, ¡como suena!, enorme otra vez mi querida amiga serena, ¡ahora!, porque antes sentirte daba pena. Hoy leyendo esta carta has conseguido emocionarme, y decirte puedo que aunque no lo creáis, ¡no es fácil!
    Me llena de alegría verte disfrutar de tu tierra, cargándote de la enriquecedora sustancia de la humildad y el aroma de la naturaleza. Enorme princesa, ¡ENORME!

    • Gracias Fernando siguiendo tus consejos todo se ve mejor. Serena, templada y fuerte. Un beso.

  4. Precioso. Logras transmitir tus sentimientos al 100%. Enhorabuena.

    • Muchas gracias. Es mi intención transmitir lo que siento y vivo.

  5. Disfruta de ese lugar. Y de ese momento. Un beso inmenso

  6. Desde las primeras letras me apercibo de tu tristeza y, aunque según escribes tu ánimo parece fortalecerse por instantes, no es menos cierto que tus sentidos te ciegan los ojos y la razón. Es cierto que lo miras todo con atención, tanta como nostalgia sientes en tu interior mientras lo recorres… pero, “no lo ves”, tu corazón sigue herido y pese a la inmensa hermosura de los paisajes que se muestran ante ti, tus ojos siguen ciegos, absortos, mirando sí, pero “hacia adentro”, la profundidad de lo que ocultan… eso que produce en ti tanta pena y tristeza. Esto es lo que me ha producido leer tu hermoso, aunque triste relato. Ojala y sea todo manías mías. Un fuerte abrazo y que lo sigas disfrutando (del pueblo).

    • Cuánta razón Frank! Parece que me conoces de toda la vida. Es muy cierto que hay mucha nostalgia y buenos recuerdos, pero aún no sé disfrutar de toda la belleza y todo lo bueno como me rodea. Igual que vuestra amistad.
      Esa tristeza de la que hablas es real y me embarga los sentidos. En algunos momentos puedo ver más allá de mi dolor o de mi demencia, ya no sé. Este viaje quería ser una catarsis, un nuevo renacer. No sé si será así, pero intentaré vaciar cada día un poco esta mochila

      • Y lo estás haciendo muy bien créeme Dolors, escribiendo y dejando tu dolor, lo que te lastima, en cada una de tus letras, sigue así, verás que en poco tiempo tu dolor irá menguando hasta desaparecer del todo. Un abrazo enorme y disfruta de esos recuerdos de niñez y de esos bellos y evocadores paisajes que tienes ahora ante tus ojos.

  7. Me encanta!!,no se que decir,ese sentimiento que nace con tus palabras,esos recuerdos de la infancia,haces sentir,emocionas. Sabes que te deseo lo mejor y que te admiro que te entiendo ,no dejes de escribir cosas tan bellas. Mi felicitacion princesa besos amiga mia.

    • Gracias tú siempre a mi lado. Eres más que una hermana ya lo sabes. Besos.

  8. Volver es encontrarse uno mismo… Hay regresos estremecedores… otros entrañables… lo importante es vivir el viaje… ser uno el viaje mismo… Buen camino!

  9. Un viaje en apariencia externo pero que en realidad es una expedición al interior del alma donde se macera el origen de la infancia con los sentimientos ancestrales que son los que nos definen como personas. Narrado de manera excepcional, tanto es así que se tiene que ser muy duro de corazón para que en la lectura no se le revuelvan a uno los sentimientos. GENIAL,GENIAL,GENIAL…
    El rumbo de la vida solo depende de uno mismo.
    Un abrazo.

    • Gracias Ignacio, realmente es un viaje a mi interior para reencontrar mi esencia. Gracias un gran abrazo.

  10. Que puedo decirte yo traa todo.lo que ya te han dicho… me encanta leerte, me encanta la sensibilidad e intimismo que hay no solo en tus palabras, si no en las entrelíneas, en los huecos y los silencios. Y una vez más compruebo que lo importante no es el destino final sino más bien el viaje en sí mismo. Precioso Dolors. Gracias

    • Que puedo decirte tú que escribes tan bonito. Expresar mi alma es lo que sé. Muchas gracias Nina. Un beso.

  11. que es una persona sin sus raices , sin sus recuerdos…nada. muy tierna y entralable y sobre todo muy bien escrita ; hasta el punto de que parece que estas en la procesion del pueblo…o comiendo unos churros por la mañana. muy bien.

  12. i EXCELENTE RELATO ! TE ACOMPAÑE EN EL VIAJE Y SENTI NOSTALGIA DEL LUGAR DONDE CRECI, DE LOS AMIGOS. . .
    i ENHORABUENA !

    • Muchas gracias Salvador. Recuerdos que envuelven el olvido lejos de la memoria.

    • Gracias Salvador, fue un viaje íntimo al pasado buscando mis orígenes para vivir el presente.

  13. Cuando se escribe como tú, Dolors, con el alma doliente, dando oportunidad siempre a la esperanza, dejando trozos de tristeza, también de belleza, de ilusión. Me dejas con un nudo en la garganta, un nudo de emociones. Bendito Sur, Bendita escritora, enhorabuena!!

  14. Tras leer este relato con un par de versos al final, termino por convencerme de lo frágil que eres. Tal cual soy. El pasado es un ente en nuestra cotidianeidad y, sin embargo, y en la valía de nuestra existencia, hemos aprendido (los dos) a convivir con ello. Nada fácil para el la mayoría; muchos prefieren dejar atrás los recuerdos, amargos o hermosos, pero ahí están.

    Eres una mujer que va allá, donde la lleven, de la mano, esperando descubrir un mundo que ya estaba antes a tu vista, pero tus ojos ciegos prefirieron la compañía de un guía. Un hombre.

    • Gracias por tu comentario. Quizá necesite un guía y estoy ciega eso es muy cierto, pero vivo la vida con la intensidad de mis momentos y sentimientos.

  15. De alguna manera todos hemos perdido el Norte alguna vez. Es bueno volver la vista atrás y acurrucarse en los buenos recuerdos, porque son un chute de adrenalina para seguir sonriéndole a la vida.
    ¡ Me ha encantado este relato!
    Eres una luchadora, eso está claro.

    • Muchas gracias,, Gudea, volver al pueblo aún en la mente, me recuerda quién soy. Gracias.

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